Prueba

BMW 316d, un brillante acceso

Representa el inicio a la Serie 3 por mecánica, pero contiene todo el lujoy la exclusividad de sus hermanos más potentes

17.11.2016 | 10:05
A la atractiva carrocería se le puede añadir un paquete de estilo deportivo que realza su apariencia; de serie monta de 16 pulgadas, pero hay disponibles de hasta 19 pulgadas

El BMW Serie 3 está siempre en el punto de mira de todo aquel que busca una berlina con mucha clase, de sobrada tecnología y tacto muy directo. Tiene además una gama envidiable por diversidad mecánica, en la que destacan la eficiencia y el refinamiento, que abarca potencias de entre 136 y 431 CV en gasolina y entre 116 y 313 CV en diésel, además de una opción híbrida enchufable de 252 CV.

Nosotros, en nuestro deseo por probar para ustedes el máximo posible de variantes, hemos escogido para esta semana la versión que representa en acceso en gasóleo a la familia del Serie 3, el 316d, unido al interesante cambio automático de nueve relaciones.

El propulsor diésel de 2,0 litros y cuatro cilindros con 116 CV, puede a priori parecer escaso para una carrocería de tres volúmenes y 4,63 metros de largo, pero, si tenemos en cuenta las limitaciones actuales de velocidad y lo que cunde esta mecánica, nuestro 316d es apto para un conductor normal que prefiera viajes cómodos incluso con carga. Parejo a sus buenas cualidades están los registros de consumo y emisiones, pues homologa una media de 3,9 litros por cada 100 km y 102 gr. de CO2. En cuanto a prestaciones, el 316d consigue alcanzar los 100 km/h desde parado en 10,6 segundos y su punta de velocidad es de 204 km/h, un punto a favor en el currículo de este propulsor por mover así de bien la tonelada y media de la carrocería. La guinda al conjunto motriz la pone el cambio automático de convertidor de par de ocho relaciones, que supone unos 2.400 euros de sobreprecio, pero que compensa por su rapidez y funcionamiento, no haciendo además al coche más gastón y permitiendo una conducción más relajada.

Como buen Serie 3, nuestro modelo se beneficia de un interior amplio en el que cuatro adultos viajarán cómodamente (el túnel central de la transmisión hacia el eje trasero resta algo de lugar en los pies de la plaza central posterior), con un maletero de 480 litros. Delante, el conductor tiene a la mano todos los mandos y la instrumentación es muy completa al mezclar información analógica con una pantalla digital en la zona inferior del panel. Los asientos de serie sujetan bien la espalda en curvas y a la visibilidad hacia los tres cuartos traseros ayudan los retrovisores, bien diseñados para no hacer ruido en marcha.

Renovado a mediados del año pasado, el actual Serie 3 puede incorporar una lista de elementos que no estaban disponibles el en modelo de 2012, como el sistema de aparcamiento asistido para estacionar tanto en batería como en línea, el conjunto de cámaras que forman en la pantalla una visión cenital del vehículo y las ópticas de Led adaptativas. Esto además del avisador por salida involuntaria de la vía, la proyección de datos en el parabrisas, el reconocimiento de señales de tráfico, el chivato de obstáculos en los ángulos muertos, la navegación con pantalla de hasta 8,8 pulgadas o el programador de velocidad con radar.

El precio de partida del BMW 316d es de 33.000 euros con la caja de cambios de serie (manual de seis relaciones); con la automática de ocho relaciones que hemos podido disfrutar, el precio sube hasta los 35.448 euros.

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