Prueba

Mini One Cabrio, excusas para despeinarse

El motor de ataque a la gama no resta un ápice de diversión en esta carrocería tan exclusiva como atractiva

11.07.2016 | 11:31
Mini One Cabrio, excusas para despeinarse

El último capricho de la gama MINI llegó hace poco a nuestro mercado, con una imagen más sofisticada compuesta por la nueva parrilla hexagonal y unas ópticas subrayadas por un cerco cromado. En el lateral destacan unas llantas que pueden ser de hasta 18 pulgadas y la carrocería recibe un nuevo color a la oferta denominado ´Caribbean Aqua´(es el del modelo que ilustra estas páginas). También, otra mejora estética son los arcos que protegen a los ocupantes en caso de vuelco, que ahora están escondidos tras los reposacabezas de las plazas traseras.

Dentro, el aspecto más reseñable frente al modelo precedente es el aumento del espacio disponible, gracias a que este MINI ha crecido 10 centímetros de largo y 4 de ancho, hasta un total de 3,82 y 1,73 metros, respectivamente. Así, la ganancia en habitabilidad queda patente en todas las cotas y, como no, en el maletero, que ahora puede cargar hasta 215 litros de volumen (antes 170 litros), cuando la capota de lona está puesta. Por cierto, el techo retráctil se puede abrir en marcha hasta una velocidad de 30 km/h y tarda unos 18 segundos en completar la operación.

También puede quedarse abierto en una posición intermedia a modo de techo solar (o en otra un poco más cerrada para transportar de manera puntual algún objeto largo). Dentro, además de disponer de más espacio, la calidad de los materiales mejora y se incluyen elementos específicos como una función extra del climatizador, para que sea más efectivo al ir descapotado y un avisador de luvia para que el conductor cierre el techo si va sin él. Otros elementos que puede montar son la información proyectada en una lámina delante del parabrisas, los avisos por posible colisión y de peatones, el asistente al aparcamiento con cámara trasera, el programador de velocidad activo, el reconocimiento de señales de tráfico o el cambio de luces de cruce y carretera automático.

En cuanto a los propulsores, el nuevo MINI Cabrio adopta los últimos que usa la marca, con bloques de tres y cuatro cilindros. En gasolina están las versiones de 102 CV (One), 136 CV (Cooper), 192 CV (Cooper S) y 231 CV (John Cooper Works). En gasóleo están los de 116 CV (Cooper D) y 170 CV (Cooper SD). Las cajas de cambios son manuales de seis relaciones y en opción se puede adquirir con una automática del mismo número de marchas. Esta posibilidad se ofrece para toda la gama excepto para el One, que es el que hemos podido probar.

La versión de ataque a la gama, el One Cabrio, cuenta con un propulsor rabioso para su rango de potencia y homologa unos más que razonables 5 l./100 km. Su respuesta es viva desde pocas vueltas y la impresión que da en todo momento es de agilidad gracias, además de por el acertado tarado de suspensiones (tiende como es habitual en los modelos de la firma a ser firme), por el peso contenido del conjunto (1.250 kg). Las buenas reacciones del motor de base de gasolina se redondean con el afamado tacto de ´kart´ propio de los de la marca, que le hace ganar enteros en agrado de conducción.

El MINI One Cabrio no se puede configurar con caja automática, así que su precio de partida se sitúa en los 23.040 euros, pero eso no quita para que podamos personalizarlo a nuestro gusto, en dotación y estética, con el extenso listado de aditamentos que se ofrece.

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