Prueba

Skoda Octavia 1.6 TDI CR 110 cv DSG, fantástico equilibrio

Una mecánica súper ahorrativa en una berlina que sobresale por su confort, carga y habitabilidad

21.06.2016 | 17:14
La tercera generación del Octavia sigue siendo una compra redonda; a los atributos que ya poseía como el espacio y las buenas mecánicas, se le suma ahora la dotación más completa y calidad en los acabados

El popular modelo de la marca checa debería figurar como posible elección dentro de la dilatada familia de berlinas de menos de 4,70 metros. No sólo es recomendable por su comodidad de marcha y las mecánicas solventes que proceden del Grupo Volkswagen, también por sus precios coherentes y un espacio sobresaliente en el que brilla con luz propia un maletero de casi 600 litros.

Al margen de su interesante espacio de carga, el Octavia ofrece cinco cómodas plazas. Detrás, el hueco para las piernas es grande gracias al incremento de la distancia entre ejes respecto al ya habitable modelo anterior. Hay bastantes huecos para dejar objetos y delante llama la atención por la calidad de los plásticos empleados y sus remates. Además el puesto de conducción es aún mejor porque el asiento tiene más regulaciones y se puede situar más bajo.

Después de algunas actualizaciones en cuestiones mecánicas, el Skoda Octavia se puede adquirir con motores diésel TDI de cilindradas de 1,6 y 2,0 litros con 110 CV el primer bloque y con 150 y 184 CV el segundo. En gasolina, la oferta es más extensa, con bloques TSI de 1,0 l de 115 CV, 1,4 l. de 150 CV, 1,8 de 180 CV y 2,0 l con 220 y 230 CV, estos dos últimos con el apellido ´RS´. Hay una versión más verde (´Greenline´ en Skoda) sobre el motor diesel 1.6 TDI de 110 CV y otra que puede usar, además de gasolina, gas natural comprimido con el 1.4 TSI que da 110 CV. Las cajas de cambios son en todos los casos, menos en el ´Greenline´, que no tiene posibilidad de cambio automático, manuales de seis relaciones o automáticas de doble embrague con seis o siete velocidades (dependiendo del motor). El diésel más poderoso se puede asociar con la tracción total y en el resto, la fuerza del motor se va a las ruedas delanteras. Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar un Octavia 1.6 TDI de 110 CV con el acertado cambio de marchas automático DSG.

Esta apetecible combinación resulta unos 1.600 euros más cara que la versión manual del mismo propulsor, pero viendo lo bien que funciona, la recomendamos sin dudarlo. El cambio DSG sabe suplir la respuesta moderada del propulsor por debajo de las 1.600 rpm seleccionando marchas cortas, y, otro aspecto importante, sabe ahorrar metiendo relaciones más largas a poco que pisemos la carretera abierta. En ese sentido es un perfecto aliado de un motor que tiene un consumo de risa, pues homologa 3,7 litros a los que es fácil acercarse a poco que vigilemos el pie derecho. Como ocurre ya en muchos modelos del grupo, se puede variar el perfil del vehículo entre modos ahorrativos o más decididos con el selector ´Driving Mode Selection´.

En cuanto al confort en marcha, el alto nivel de aislamiento, equiparable al de berlinas de mayor precio, y la comodidad, gracias a las adecuadas suspensiones, hacen de este Octavia un vehículo rutero nato. Además el motor parece rendir más de lo que anuncia, a esto ayuda el peso contenido del conjunto (unos 1.305 kg, unos 60 kg menos que la generación anterior) y a una aerodinámica bien trabajada.

Dependiendo de la mecánica elegida, hay varias líneas de dotación, pero nos centramos en las que equipan a nuestro TDI de 110 CV: Active, Like, Ambition y Style. De serie y desde el nivel de base encontramos el programador de velocidad, el aire acondicionado, el sistema de arranque y parada del motor ´Start&Stop´, el equipo de audio con pantalla táctil de 5 pulgadas o el ordenador de viaje. Subiendo de nivel aparecen elementos como las levas del cambio en el volante (en el caso de la caja DSG), los sensores de aparcamiento, el climatizador doble, las luces y el limpiaparabrisas automáticos, las lunas traseras tintadas, la pantalla de 6,5 pulgadas o las llantas de 17 pulgadas. El listado se puede completar con las ópticas de bixenón, el aparcamiento asistido, la navegación con pantalla de hasta 8 pulgadas, el control dinámico del chasis, el acceso y arranque sin llave, los ajustes eléctricos de los asientos delanteros o las llantas de hasta 18 pulgadas. En materia de seguridad puede montar elementos como el avisador de salida de carril, un programador de seguridad activo, el cambio de luces automático, el capó que minimiza el golpe al atropellar a un peatón y el reconocimiento de señales de tráfico, entre otros.

El Skoda Octavia 1.6 TDI de 110 CV cuesta desde 16.250 euros; con el interesante cambio automático de siete relaciones cuesta desde 19.200 euros.

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