Prueba

Volvo V40 D4 Aut. Cross Country, un compacto diferente

Apariencia campera para un modelo diferente y exclusivo, con un motor diésel que gasta poco y da prestaciones destacables

17.05.2016 | 16:14
La variante Cross Country es 4 centímetros más alta que la versión que le sirve de base; los diésel no pueden contar con la tracción total de los gasolina

A medio camino entre un familiar y un compacto, el modelo V40 del fabricante sueco es una alternativa muy válida para quienes demandan un vehículo de tamaño contenido, habitabilidad y acabados ´premium´. Su gama queda formada por tres ambientes, el de base, una variación de aspecto deportivo (R-Design) y otro con aires camperos llamado ´Cross Country´ con aditamentos para proteger la carrocería y algo más de altura, que ha sido la variante que hemos podido testar.

El abanico mecánico está compuesto por tres propulsores diésel (D2 con 115 CV, D3 con 150 CV y D4 con 190 CV) y dos de gasolina (T4 de 190 CV y T5 de 245 CV). El sistema de arranque y parada del motor ´Start&Stop´ es de serie en todos los casos y los cambios asociados son manuales de seis marchas, excepto para los de gasolina, que sólo son automáticos de ocho relaciones y se unen a la tracción total (los de gasóleo son de tracción delantera). El diésel D4 puede ser automático de ocho marchas y los D2 y D3 también pueden montar cambios automáticos pero de seis velocidades. Nosotros hemos contado con una unidad de pruebas dotada de la mecánica más potente de gasóleo D4 de 190 CV y cambio automático.

El Volvo V40 Cross Country tiene unas medidas de 4,37 metros de largo, 1,80 metros de ancho y 1,42 metros de alto. Estas cotas le colocan como uno de los grandes dentro de su categoría, y eso se deja notar en un interior muy habitable un poco condicionado por la altura del techo en las plazas traseras, que va cayendo hacia la zaga. El maletero ofrece una capacidad de 335 litros que se pueden ampliar si no son suficientes abatiendo los asientos traseros para conseguir algo más de 1.000 litros. Delante, el puesto de conducción enamora por calidad de materiales y diseño. Muy limpio y racional, Volvo sigue usando la consola central flotante ya instalada en otros modelos de la firma, que deja un práctico hueco detrás para dejar enseres (mejor, porque no quedan muy a la vista desde fuera). En la parte de arriba del salpicadero hay una pantalla táctil multifunción de 5 pulgadas, que muestra los datos del sistema multimedia así como los de la navegación opcional (entonces será de 7 pulgadas). La ubicación de ésta hace que podamos consultarla sin apartar mucho la vista de la carretera (aún hay fabricantes que se empeñan en situarlas más abajo en la consola, y por lo tanto su consulta entraña más riesgos).

La visibilidad es correcta hacia delante. En los tres cuartos traseros hay que dejarla a los retrovisores debido a los montantes que quedan a cada lado del maletero. Además, la luneta trasera, por su diseño tan estilizado, resta un poquito de visual. De todas formas el tamaño de los espejos suple esta carencia, así como los diversos dispositivos de seguridad que puede montar nuestro modelo.

El Volvo V40 Cross Country más potente en diésel monta un motor de dos litros de cubicaje y cuatro cilindros de 190 CV. Su respuesta es decidida desde bajas vueltas, y llega con solvencia por la zona de las 3.700 rpm, aunque por el generoso par de 400 Nm, disponible desde 1.750 vueltas, no hace falta subir tanto en una conducción normal. La caja de cambios de nuestra unidad de pruebas, automática de ocho marchas, lo hace todo por nosotros y lo hace bien. Además sabe ahorrar combustible porque intenta seleccionar lo antes posible sus relaciones más altas. Así se consigue una media de gasto, en ciclo de homologación, de 4,3 litros.

Como buen Volvo, el equipamiento que despliega, bien de serie o en opción, es extenso. Hay tres niveles de dotación para nuestro V40 D4 Cross Country: ´Momentum´ (desde 32.650 euros) y ´Summum´ (desde 34.700 euros). Encontramos elementos como un airbag que se hincha en el exterior en caso de atropello a un peatón (el capó se eleva en su parte posterior para minimizar los daños a la persona y permitir la salida del airbag), otro sistema que puede detener por completo el coche por debajo de 50 km/h para evitar una colisión si el conductor no se ha percatado, el asistente al arranque en pendientes, los reposacabezas activos, el climatizador doble, el equipo de audio con seis altavoces o las llantas de 16 pulgadas.

El conjunto se puede completar con un ramillete de dispositivos de seguridad pocas veces visto en este segmento, como el programador de velocidad activo con radar, que mantiene la distancia respecto al vehículo precedente, un detector de peatones que puede detener el coche si se cruza una persona de manera inesperada, la advertencia de cambio involuntario de carril, el cambio automático de luces de carretera y cruce o el asistente al aparcamiento (el conductor sólo tiene que pisar los pedales una vez que se ha seleccionado el hueco) y que además avisa de circulación trasera peligrosa.

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