Prueba

Mazda CX-3 2.0 120 CV 2WD, fresco y bien equipado

A medio camino entre un compacto urbano y un ´crossover´, esgrime los argumentos del diseño, la dotación y una mecánica suficiente

02.05.2016 | 18:37
El formato de 4,28 metros de longitud es válido para pequeñas familias que buscan un vehículo compacto pero de uso polivalente; el gasolina de acceso es suficiente y agradable de conducir

El Mazda CX-3 completa por abajo la familia de modelos con aspecto ´SUV´ del fabricante japonés. Es un producto fresco, muy bien rematado y que encaja perfectamente con la ciudad o la carretera, habida cuenta de sus 4,28 metros de largo. Esta compacidad no se deja notar en un habitáculo que aprovecha muy bien todos los espacios y en el que, si bien dos personas viajarán mejor detrás que tres, el hueco es suficiente y las plazas son cómodas por el ángulo del respaldo. Además de eso, el maletero tiene una capacidad de carga de 350 litros, nada mal para el tamaño del coche, con la practicidad del fondo que se puede poner a dos niveles de altura para compartimentar los objetos. Delante se disfruta de una anchura similar a la de un vehículo de un segmento superior y los materiales empleados tienen buen aspecto. El diseño es limpio, no hay abundancia de mandos que distraigan y todo se encuentra a la mano, incluida la palanca del cambio, lo que facilita su manejo. En la parte superior del salpicadero está la pantalla de 7 pulgadas del sistema multimedia, que se gobierna mediante un mando giratorio y unos botones en la zona del freno de mano. Para ir finalizando con el interior, podemos mencionar que hay varios huecos para alojar nuestros objetos cotidianos, algo que no siempre encontramos en muchos de los coches que pasan por nuestra redacción.

La gama del Mazda CX-3 la componen dos mecánicas de gasolina, ambas con un bloque de dos litros, con 120 y 150 CV y una diésel de litro y medio con 105 CV. Las cajas de cambios pueden ser manuales de seis marchas o automáticas del mismo número de relaciones. Una cosa interesante de este modelo es que puede contar con la tracción total, algo poco común entre los de su clase. Va de serie con el motor más potente y es opcional en el de gasóleo. El gasolina de 120 CV, que es siempre de tracción delantera, es precisamente el que hemos podido disfrutar.

Más que suficiente para una conducción ágil, el motor de gasolina propuesto de 120 CV es enormemente silencioso, responde bien desde unas 2.000 vueltas (se encuentra más a gusto a un régimen alegre) y estira con poder hasta la zona del corte, aunque no vale la pena apurar tanto la mecánica. La sensación de agilidad descrita viene dada por un peso contenido del coche, 1.230 kg, y por unos desarrollos del cambio manual (es el que probamos) algo cortos para sacar lo mejor del motor (el par máximo es de 204 Nm y lo da sobre las 2.800 revoluciones). También el ajuste de las suspensiones aumenta la sensación de aplomo, y eso que el CX-3 es un poquito más alto que un compacto equivalente. En el capítulo del gasto convence pese al cubicaje del motor, que huye del concepto ´downsizing´ que tan de moda está, y de las relaciones del cambio que trata de mantenerlo a regímenes medios. Homologa una media de 5,9 litros por cada 100 km, casi lo mismo que nos ha dado a nosotros en un uso mixto.

Hay tres acabados disponibles en el Mazda CX-3, Style, Luxury y Luxury Premium. De serie monta elementos como programador de velocidad, botón para arranque, llantas de 16 pulgadas, radio con manos libres ´Bluetooth´, ordenador de viaje, climatizador, asistente al arranque en pendientes, testigo de presión de neumáticos y sistema de frenado de emergencia en ciudad. El nivel Luxury aporta a ese listado asientos de cuero y tela, información proyectada encima del tablero de instrumentos (Head Up Display), navegador con el sistema multimedia MZD con pantalla de 7 pulgadas, sonido Bose y control vocal (entre otras muchas funcionalidades), acceso sin llave, cámara de visión trasera, sensor de lluvia y luces, y ópticas y pilotos traseros Full Led. El acabado de referencia Luxury Premium añade la tapicería de cuero blanco y los asientos delanteros calefactados, entre otros. En opción hay disponibles una serie de elementos de seguridad, como el control de crucero por radar, el aviso de ángulos muertos en los retrovisores, la alerta por tráfico cruzado al ir marcha atrás o el cambio automático de luces de carretera y cruce.

En resumen, el Mazda CX-3 es diferente, sirve para cualquier ámbito y está bien acabado. Si se elige con el motor de gasolina descrito de 120 CV no defraudará por su silencio de marcha, poco gasto y buenas prestaciones. Su precio de partida es de 20.345 euros.

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