Prueba

Land Rover Discovery Sport 2.0 td4 hse aut., un nuevo referente

La variante diésel de 150 CV cumple de sobra en uno de los todocaminos más capaces de su segmento

15.02.2016 | 17:23
Imagen imponente como carta de presentación de un modelo que está llamado a tener tanto o más éxito que su antecesor, el Freelander II; si en carretera es cómodo, fuera de ella es sorprendente

El Land Rover Discovery Sport es un todoterreno de cinco o siete plazas que mide 4,60 metros de longitud. Llegó a finales de 2014 para sustituir al Freelander II con toda la tecnología de la firma en efectividad por tierra y calidad de marcha, para colocarse por derecho propio en la cima del segmento.

Hace medio año, la gama recibió la última hornada de motores diésel Ingenium de 150 y 180 CV extraídos de un bloque de dos litros y cuatro cilindros, que mejoran las cifras de consumo y emisiones. Más adelante estará disponible un gasolina de 150 CV. Las cajas de cambios pueden ser manuales de seis marchas o automáticas de nueve, y también se puede configurar con tracción al tren delantero o a las cuatro ruedas. Nosotros hemos tenido la oportunidad de probar una unidad dotada del motor de gasóleo de 150 CV, suficiente, como pudimos comprobar, por sus sobradas reacciones, unido a la caja automática con la tracción total.

El Discovery Sport comparte varios elementos de estructura y tecnología con el Range Rover Evoque, no obstante le supera en longitud unos 22 centímetros. Como hemos señalado al principio, se elige con cinco o siete plazas y presenta un volumen de maletero que oscila entre los 480 y 690 litros, porque la bancada central se desplaza longitudinalmente 16 centímetros. Con siete asientos el espacio de carga es idéntico si se abaten las dos plazas traseras, porque se quedan bien integradas bajo el piso del maletero, lo cual es una ventaja. Delante, el puesto de conducción nos ha recordado al de sus hermanos mayores, con un nivel de acabados similar al de los Range Rover, la división más exclusiva del fabricante. La postura alta beneficia la visibilidad y la información es personalizable a través de una pantalla situada en el tablero de instrumentos, en la que pueden aparecer las indicaciones del sistema de reconocimiento de señales. También está disponible esa información proyectada en el parabrisas. Además, otra pantalla táctil de 8 pulgadas (de serie) en el centro del salpicadero muestra los datos de climatización, multimedia y navegación.

En marcha el motor apenas se escucha y las vibraciones llegan muy filtradas al habitáculo. Su respuesta es buena desde pocas vueltas y el cambio automático de nueve relaciones consigue que gire siempre a un régimen óptimo y que ahorre en carretera en marchas largas (la novena es larguísima). Se ha sustituido la palanca del cambio por un cómodo mando giratorio que emerge al pulsar el botón de arranque. También se puede cambiar de marcha con las levas que tiene tras el volante.

Mención especial merecen sus aptitudes ´off-road´, que le alejan bastante de la mayoría de candidatos de la competencia. Mediante el sistema ´Terrain Response´ elegimos entre modos específicos de Hierba, Gravilla, Nieve, Barro, Surcos y Arena. A ello hay que sumar una altura libre al suelo de 21 centímetros y unos ángulos de entrada y salida de 25 y 31 grados, respectivamente. La tracción total inteligente reparte el par entre los dos ejes dependiendo de la necesidad y, también de serie, incorpora más ayudas a la tierra como el control de descenso de pendientes y un sensor de vadeo que indica a qué profundidad está el suelo cuando se pasa un río (el Discovery Sport soporta una altura de agua máxima de 0,6 metros). La eficiencia no se ha olvidado en el nuevo 4x4 de Land Rover, por eso se le ha añadido un modo de conducción ´ECO´ que modifica varios parámetros para economizar carburante, además del sistema ´Start&Stop´ que cala el motor en detenciones. Así, el consumo combinado con el motor de 150 CV es de 5,3 litros por cada 100 km. Hay unas versiones un poco más ahorrativas llamadas ´eD4 E-Capability´ derivadas de este motor, pero sólo con cambio manual (media de 4,9 litros).

Disponible con cuatro niveles de acabado (´S´, ´SE´, ´HSE´ y ´HSE Luxury´), el Discovery Sport monta elementos como la frenada autónoma que evita las colisiones por alcance por debajo de 50 km/h (si el conductor se despista), un airbag para peatones en la parte alta del capó, la alerta de cambio de carril involuntario, el asistente al arranque en cuesta, el climatizador, las llantas de 18 pulgadas y la alarma, entre muchos otros. Subiendo de nivel o bien en opción, encontramos un asistente al aparcamiento, el avisador de ángulo muerto, un enorme techo solar o faros de xenón.

Con este interesante propulsor de 150 CV, el Land Rover Sport se vende con un precio que parte desde los 35.200 euros con cambio manual y tracción sencilla y desde los 40.350 euros con cambio automático y tracción total.

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