PRUEBA

Skoda Scout 2.0 TDI CR DSG, a cualquier sitio

La variante campera del familiar checo es una buena idea por su mayor dotación, estética diferente y versatilidad

02.12.2015 | 04:00
El Skoda Scout tiene una longitud de 4,68 metros, lo que le permite ofrecer un interior espacioso en todas las plazas; el maletero es una de las referencias de su categoría por sus 610 litros

No es un nuevo formato, pero está de moda entre las gamas de berlinas medias de algunos fabricantes. La mezcla de una carrocería familiar, y sus ventajas de espacio y comodidad, con una estética de todocamino, que va más allá de la mera apariencia, suma adeptos.

Y con razón, porque no sólo es un coche familiar con aires de 4x4; su mayor altura al suelo, las protecciones de la carrocería y la tracción total le permiten adentrarse por pistas en las que su equivalente de asfalto tendría más problemas.

Nuestro protagonista de hoy, el Skoda Scout es un claro ejemplo de ello, un producto tan deseable que puede poner los ´dientes largos´ a cualquiera (a nosotros los primeros).

El genial modelo checo está disponible en nuestro mercado con dos mecánicas diésel procedentes del mismo bloque de 2,0 litros de cilindrada, con 150 y 184 CV, y una de gasolina de 1,8 litros de 180 CV. En el primer caso, el TDI de 150 CV va asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones, mientras que en los dos siguientes, la caja es automática de doble embrague DSG con seis velocidades. En las tres posibilidades la tracción total es de serie y consiste en el sistema ´Haldex´, ya visto en otros modelos del Grupo Volkswagen, que pasa la fuerza del motor a las ruedas traseras cuando detecta una pérdida de tracción. Así ahorramos combustible y tenemos más motricidad cuando realmente hace falta. A este sistema se suma un diferencial eléctrico que frena la rueda que pierde tracción, pasando esa fuerza a la contraria del mismo eje para salir más fácil de una situación complicada.

De entre todas las posibilidades, nosotros hemos podido disfrutar del Scout más potente con el propulsor de gasóleo de 184 CV.

Derivado del Octavia Combi, el Scout se distingue por fuera de éste por la mayor altura al suelo de sus bajos (30 mm. más) y las protecciones de la carrocería que le dan de paso un toque atractivo y robusto. Dentro es más parecido al modelo que le sirve de base, salvo por pequeños detalles decorativos. Es amplio para cinco, aunque la persona que se siente en la plaza central trasera deberá salvar el túnel central de la transmisión. Las delanteras son amplias, el puesto de conducción hereda lo mejor de la anterior generación del Octavia, que ya era muy bueno en ese sentido, mejorando todavía más la postura al volante y la sensación de calidad percibida. El enorme maletero (uno de los puntos fuertes de todos los modelos de Skoda) puede cargar hasta un volumen de 610 litros sin tocar la fila de asientos trasera.

En marcha, el sonido del motor 2,0 l. de 184 CV se redondea muy pronto, con lo que apenas se deja notar en el interior. El Scout tiene tacto de buen coche, sólido y fiable, con un motor que tiene fuerza a casi cualquier régimen. El cambio automático de seis velocidades (nos da la sensación de que no hacen falta más relaciones para este tipo de motores y el par que dan), es rápido de reacciones, sabe retener en bajadas y tiene una función de ahorro de combustible en combinación con los cuatro modos de manejo que permite el coche. En el modo ´Eco´ selecciona punto muerto (algo que cada vez se va extendiendo más entre los fabricantes para gastar menos) cuando en carretera dejamos de acelerar; en el resto de perfiles varía sus leyes de cambio, de tal forma que puede exprimir más la zona alta del tacómetro seleccionando el más deportivo.

Los otros modos ´Normal´ e ´Individual´, además de uno específico para ir fuera del asfalto, brindan más posibilidades de personalización porque también ajustan la suspensión adaptativa opcional, la asistencia de la dirección y la respuesta del acelerador.

En cuanto a la dotación, la marca no ha previsto niveles de acabado en el Scout. Por eso se ofrece con una sola posibilidad en cada motor muy bien equipada. De serie, cuenta con llantas de 17", sensores traseros de aparcamiento, climatizador doble, ayuda al arranque en pendientes, programador de velocidad y equipo de audio con ´Bluetooth´ con mandos en el volante, entre muchos otros. En materia de seguridad tiene disponibles el detector de fatiga del conductor, el aparcamiento asistido, la ayuda al mantenimiento de carril o un sistema que previene las colisiones por alcance si detecta que el vehículo precedente frena demasiado.

Los precios de la gama Scout tienen suculentos descuentos por financiación y promoción, así nuestro Scout 2.0 TDI CR 184 CV DSG 4x4 cuesta unos interesantes 25.920 euros.

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