PRUEBA
BMW M3 DKG

Diabólico

¿Mono de competición o traje de gala? Unir dos mundos tan dispares tiene ciertos inconvenientes... o no

14.09.2015 | 09:35
Diabólico

La silueta

La división más radical de BMW nunca da puntada sin hilo y, como nos tiene acostumbrados, prepara modelos que crean muchas dudas acerca de si su destino es corretear por las carreteras que compartimos todos o bien sirven para dar rienda suelta a todas las emociones en un circuito.
Lo cierto es que jamás defrauda ningún M3, y el planteamiento del actual, sobre la base de la sexta generación de la berlina de BMW, que además cumple 40 años de historia, nos ponía los dientes largos.

Y eso que rompe con la tradición de motores atmosféricos (sin turbo), pierde dos cilindros y un litro de capacidad frente al anterior M3 de 420 CV. Ahora su corazón está formado por un bloque de seis cilindros en línea, tres litros de cubicaje y dos turbocompresores para dar un total de 431 CV. Las cifras ponen los pelos de punta: un par de 550 Nm en un rango que va desde 1.800 hasta 5.390 rpm y una velocidad máxima que rondaría los 280 km/h si no fuera por la limitación electrónica a 250 km/h. De todas formas, sorprende más por el tiempo que tarda en alcanzar cualquier velocidad que quiera el conductor que por su punta en sí, pues no le lleva más de 4 segundos conseguir los 100 km/h desde parado.

La cumbre de la Serie 3 sólo permite la elección de una caja manual de seis relaciones u otra de doble embrague ´DKG´ de siete por el mismo precio de 89.900 euros. Nosotros hemos podido disfrutar unos días de esta bestia con el cambio automático, una experiencia difícil de olvidar.
El nuevo BMW M3 no es precisamente un ´lobo con piel de cordero´.

Entendamos o no de coches, al contemplar las entradas de aire sobredimensionadas (tanto que no hay lugar para los antinieblas), las aletas ensanchadas para que quepan las enormes ruedas con llantas de hasta 19" y, lo más característico de la familia M, los cuatro escapes en la trasera, comprenderemos que no se trata de un Serie 3 ´normal´. Menos aún cuando se pone en marcha, con un sonido que anuncia de una forma poco sutil que lo que tiene dentro no es muy habitual.

Como su interior es igual que el resto de la gama en materia de habitabilidad (amplio y con un buen maletero de 480 litros), nos centramos en las sensaciones de su conducción, sin duda la verdadera razón de ser de este deportivo.

Los datos de 11 CV más y un ahorro de 85 kg. respecto al ya brutal M3 anterior no pintan nada mal a priori. Pero es que conducirlo sobrepasa cualquier idea preconcebida. Ya desde el momento de arranque, cuando da un buen golpe de gas, nos promete que la experiencia va a ser gratificante. Y así es, pues sube de vueltas como un demonio, tanto que en carretera es muy complicado ir por debajo de los límites establecidos.

La caja automática es una buena opción porque incluye el sistema ´Launch Control´ que consigue arrancadas aún más fulgurantes y además sus leyes de gobierno cambian con el resto de elementos implicados en la conducción (dirección, suspensiones y respuesta al acelerador) entre un espectro que va desde el modo ´Confort´, hasta el más radical ´Sport Plus´, en el que se exprimen más las marchas y las ayudas electrónicas intervienen menos. Cuidado ahí, porque con esta última selección la zaga se insinúa todavía más (hay que recordar que toda la fuerza del motor va al eje trasero), y tendremos que ser más finos y diligentes con las manos.

Como no todo es ir a ritmo de infarto, también nos ha fascinado por su docilidad en una conducción normal, algo que lo hace apto para el día a día. Además, otra cosa reseñable es el consumo, que, al contrario de lo que puede parecer, no es nada descabellado para un deportivo de estas características, pues homologa 8,3 litros de media (con la caja manual sube hasta los 8,8 litros).

Hacen falta más páginas para explicar el nivel tecnológico que monta nuestro M3 DKG, pero podemos mencionar lo más relevante, como los asientos especiales que sujetan más la espalda en curvas, el asistente al aparcamiento, las ópticas bixenón, las llantas de 18", la información proyectada en el parabrisas, el acceso y arranque sin llave, el clima doble, el techo solar, los asientos en combinación tela y cuero, el equipo de audio con navegador Professional y conectividad Bluetooth en pantalla de 6,5"... Algunas opciones son las llantas de 19", los asientos con todo de cuero, los faros de Led adaptativos, un chasis más deportivo o los frenos de material cerámico.

El BMW M3 es una berlina poco común, y aunque deriva de un coche de calle, a poco que lo manejemos nos daremos cuenta de que en realidad es un deportivo de circuito. Eso no quita para, como hemos visto, se pueda llevar a diario con bastante comodidad gracias a sus múltiples ajustes. Sus elitistas 89.900 euros están al alcance de unos pocos, pero corren parejos a las prestaciones de su mecánica, en la que se ha volcado toda la sabiduría del fabricante alemán. Y esto es


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