El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha justificado este jueves la tensa conversación mantenida con el primer ministro de Australia, Malcom Turnbull, y ha asegurado que este tipo de "llamadas difíciles" son necesarias porque "el mundo está en problemas".

Trump colgó antes de tiempo a Turnbull tras criticar un acuerdo migratorio alcanzado por su antecesor en la Casa Blanca, Barack Obama, que plantea el reasentamiento de 1.250 refugiados desde las islas de Papúa Nueva Guinea y Nauru, según el 'Washington Post'.

Durante un discurso en el Desayuno Nacional de la Oración, Trump ha instado a los estadounidenses a no preocuparse por las "llamadas difíciles" que pueda mantener con otros dirigentes, en una alusión velada a Turnbull. "Tenemos que ser duros", ha defendido.

En este sentido, ha alegado que "el mundo está en problemas" y que otros países se han aprovechado durante estos últimos años de Estados Unidos. La actual Administración, ha añadido Trump, "lo arreglará". "Eso es lo que hago, arreglar cosas", ha apostillado.

Violentos incidentes durante una protesta contra Trump en California.

Tras conocerse la tensa conversación, Trump recurrió a su cuenta en Twitter para reafirmarse en su postura: "¿Podéis creerlo? La Administración Obama acordó recibir a miles de inmigrantes ilegales desde Australia. ¿Por qué? Estudiaré este tonto acuerdo", prometió.

Turnbull, por su parte, ha reconocido que Trump no habría firmado el acuerdo si él hubiera sido entonces el presidente, pero ha indicado que "ha dado el compromiso" de que lo cumplirá. En cuanto al cariz que tomó su conversación telefónica, el primer ministro australiano ha dicho que "no es correcto" que Trump le colgara y ha sostenido que fue "muy franca y directa".

En declaraciones posteriores recogidas por los medios australianos, Turnbull ha dejado claro que el acuerdo para el traslado de solicitantes de asilo contempla un estricto proceso de control. Preguntado sobre si tiene un 'Plan B' en caso de que Trump opte por cancelar lo pactado, ha dicho que el Gobierno está explorando "todas las opciones que no sean el trasladar a los refugiados a Australia".