AGENCIAS
Unos 100.000 opositores han tomado partes de Bangkok y exigen la convocatoria de elecciones, en otro capítulo más de la profunda crisis que atraviesa Tailandia desde que los militares dieran un golpe de estado y depusieran al primer ministro Thaksin Shinawatra en 2006, a quien acusaron de nepotismo, corrupción y de socavar los cimientos democráticos del país.
Las autoridades han desplegado unos 50.0000 soldados y policías para controlar a los manifestantes, reunidos bajo la bandera del Frente Unidos para la Democracia y contra la Dictadura, y evitar que ocupen o ataquen edificios públicos.
El primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, ha anunciado que no renunciará a su cargo pese a la presión de los 'camisas rojas', el movimiento político opositor responsable de la marcha multitudinaria que se ha concentrado frente al cuartel militar, donde el mandatario ha permanecido refugiado durante bastantes horas, para exigirle su dimisión.
Horas después de que Vejjajiva abandonara en helicóptero el cuartel, los manifestantes han comenzado a volver al lugar del que partieron. Los manifestantes han comenzado a dispersarse tras unas horas de amenazas cruzadas con el Ejército, que les advirtió de que emplearía la fuerza si trataban de irrumpir en el edificio, tal y como habían proclamado algunos de sus líderes.
En otro lugar de la capital, dos soldados han resultado heridos como consecuencia de la explosión de tres granadas en una base militar del centro de Bangkok. Se desconoce si la explosión tiene relación con las manifestaciones que desde el viernes protagonizan los partidarios del ex primer ministro Thaksin Shinawatra.