EFE. WASHINGTON
El Senado aprobó ayer el debate sobre el plan de reforma sanitaria presentado por el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, con 60 votos a favor y 39 en contra. En una sesión extraordinaria para intentar dar un impulso a uno de los proyectos emblemáticos del presidente Obama -y que más ha desgastado su popularidad desde que llegó a la Casa Blanca-,-+ los demócratas consiguieron los 60 votos que necesitaban para iniciar el histórico debate sobre la reforma del sistema de salud estadounidense.
Para ello contaron con el apoyo de las senadoras Blanche Lincoln y Mary Landrieu, demócratas independientes, que no habían expresado en público su postura hasta ayer. A pesar de tener mayoría en la Cámara Alta, los demócratas necesitaban alcanzar esta cifra para evitar que los republicanos bloquearan la votación.
Los conservadores habían pedido a las dos senadoras que se sumaran a sus filas y, a pesar de que ayer votaron con su partido, no significa que vayan a apoyar el plan. "Mi voto de hoy para avanzar en este importante debate no debe interpretarse como una indicación de cómo podría votar si el debate llega a su fin", advirtió Landrieu, que subrayó que "es un voto para seguir adelante, pero queda mucho por hacer".
El plan del Senado, con más de 2.074 paginas, prevé dar cobertura médica a casi 31 millones de personas y tendría un coste de 849.000 millones de dólares. El proyecto obliga a los estadounidenses a tener un seguro médico entre varias opciones, incluida la pública, e impone multas a las aseguradoras que niegan cobertura a personas con condiciones médicas preexistentes.
Los republicanos consideran que la "opción pública" es una injerencia del Gobierno en el sector privado que no mejorará el cuidado de la salud ni reducirá sus costos, y tampoco disminuirá el déficit fiscal. "Los estadounidenses saben que el voto para debatir este proyecto es un voto para aumentar las primas, aumentar los impuestos y hacer recortes masivos en el Medicare", dijo el líder republicano Mitch McConnel durante la sesión, en la que aseguró que "es muy difícil justificar su apoyo".
Los partidarios del plan insisten en que es la mejor solución a los problemas del sistema de salud, que excluye a más de 47 millones de personas, tiene costos exorbitantes y ofrece pocas opciones. El debate comenzará a partir del 30 de noviembre, tras el receso por el festivo del Día de Acción de Gracias, y se prevé que dure varias semanas.