EUROPA PRESS
Los políticos republicanos y algunos demócratas criticaron la decisión del gobierno del presidente Barack Obama de trasladar a Nueva York y juzgar allí a cinco supuestos terroristas vinculados a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Pero las autoridades de Nueva York han expresado su satisfacción porque se juzgue en esa ciudad a los sospechosos por los ataques que mataron o hirieron a más de 3.000 personas. Los familiares de las víctimas mostraron reacciones ambiguas. Las críticas se centran, principalmente en los riesgos de seguridad que supondrá el juicio.