Naciones Unidas anunció ayer que va a proceder a la evacuación de cientos de sus empleados extranjeros de Afganistán durante unas semanas debido al deterioro de la seguridad, en un duro revés a los esfuerzos occidental por estabilizar el país. El portavoz de la Misión de la ONU en Afganistán, Aleem Siddique, anunció que Naciones Unidas reubicará a unos 600 de sus alrededor de 1.100 expatriados, algunos de los cuales serán trasladados a lugares seguros dentro de Afganistán y el resto será evacuado del país temporalmente. La medida, que se toma después de que cinco miembros del personal internacional fueran asesinados en un ataque en Kabul la semana pasada.