EFE. MANILA
Al menos 168 personas murieron en las últimas 24 horas en una serie de aludes e inundaciones en el norte de Filipinas, región asolada desde hace dos semanas por una tormenta tropical y un tifón, indicaron ayer fuentes oficiales La mayor parte de las víctimas, un total de 120, fallecieron sepultadas en La Trinidad, una pequeña aldea de la provincia de Benguet, a 210 kilómetros al norte de Manila, donde casi la totalidad de del centenar de chabolas que la formaban fueron engullidas por el barro o se derrumbaron por las copiosas lluvias que se registraron al alba, dijo el gobernador provincial, Nestor Fongwan. Un corrimiento de tierras acabó con las vidas de 23 vecinos de la cercana aldea de Abatan y otros 25 campesinos corrieron la misma suerte en incidentes separados ocurridos en diversas localidades, señaló el superintendente Loreto Espinili, jefe de la Policía provincial.
"Creemos que la cifra de muertos seguirá aumentando porque los aludes fueron masivos", declaró a la radio local.