EFE
La vicepresidenta económica del gobierno español, Elena Salgado, ha explicado en un receso de la cumbre del G-20, que las políticas económicas de los países del G-20 serán puestas en común pare evaluar, junto al Fondo Monetario Internacional, qué riesgos pueden suponer para el crecimiento sostenible a largo plazo.
Salgado ha mostrado su satisfacción por la regulación de los bonos o retribuciones variables que perciben los altos ejecutivos de las entidades financieras.
Esos bonos, explicó, están implicados en la reciente crisis financiera, ya que retribuir el éxito a corto plazo y la adopción de riesgos revierte en actuaciones que pueden perjudicar a todo el sistema.
Los líderes del G-20, apuntó, apuestan por mantener una relación entre las retribuciones variables y fijas, tener en cuenta los resultados a medio plazo, tanto buenos como malos, y por que el esquema de remuneraciones se tenga en cuenta en la supervisión de las entidades.
Junto a esta cuestión, los líderes del G-20 coincidieron con España en la necesidad de mantener los estímulos económicos hasta que esté asegurada una recuperación duradera.
Salgado se mostró convencida de que "es más importante evitar una recaída en la crisis que retirar los estímulos".
Destacó asimismo el consenso en torno a la necesidad de salir de la crisis con un nuevo modelo de crecimiento "más equilibrado y sostenible" y que apueste por un empleo digno, "en cantidad y calidad suficiente".
Los líderes del G-20 acordaron celebrar una reunión de ministros de Trabajo en 2010 para discutir el pacto global por el Empleo de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), aunque, en principio, sin la participación de empresarios y sindicatos, como reclamó ayer la Confederación Sindical Internacional.
Salgado reconoció que el comunicado final del G-20 no recoge propuestas concretas para crear puestos de trabajo, pero sí apunta que "la economía verde es un yacimiento de empleo importante" y por ello es necesario incrementar la capacitación de los trabajadores.
La vicepresidenta destacó también el "importante papel" que ha tenido España a la hora de definir reglas, estándares y esquemas de supervisión en la nueva arquitectura de regulación del sistema financiero.
"No en vano nuestro sistema de supervisión ha permitido que las instituciones financieras españolas haya podido superar esta crisis mucho mejor que las de otros lugares", afirmó.