EFE
El papa Benedicto XVI dijo ayer que los campos de concentración nazis, como cualquier campo de exterminio, pueden ser considerados como "símbolos extremos del mal", durante el rezo dominical del Ángelus en la residencia de verano de Castel Gandolfo.
El Papa, nacido en Baviera (Alemania) en 1927, definió esos campos como "el infierno que se abre sobre la tierra cuando el hombre olvida a Dios y toma su puesto, usurpándole el derecho de decidir qué cosa es el bien y qué cosa es el mal, de dar vida a la muerte".
Asimismo, subrayó que este triste fenómeno no está circunscrito a los campos de concentración, ya que éstos son "la punta culminante de una realidad amplia y difundida".
El Papa subrayó las divergencias que existen entre "el humanismo ateo y el humanismo cristiano; una antítesis que ha tenido lugar a lo largo de toda la historia, pero que al final del segundo milenio, con el nihilismo contemporáneo, ha llegado a un punto crucial", sentenció el santo pontífice.