EFE
En la jornada más violenta que vive Irak en las últimas tres semanas, 29 personas murieron ayer y más de cien resultaron heridas por una cadena de atentados que se cebó en fieles chiíes que acababan de cumplir con sus oraciones del viernes. Fueron cinco las bombas que estallaron cuando los fieles salían de las mezquitas de esta capital y de sus alrededores, en una operación que parecía estar coordinada y que ha manchado de sangre lugares sagrados de los chiíes, que son mayoría en este país. Los objetivos fueron las mezquitas de Al Sharufi, Al Rasul al Aazam, Al Hakim, Al Sadrin y Al Sadiq.