GERMÁN REYES (EFE). TEGUCIGALPA
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, vio ayer frustrado su segundo intento de regresar al país para retomar el poder después del golpe de Estado militar del 28 de junio pasado. Los mismos militares que le impidieron llegar a Tegucigalpa el cinco de julio pasado en un avión de Venezuela procedente de Washington fueron de nuevo ayer el obstáculo que Zelaya no pudo saltar, aunque durante dos horas se mantuvo simbólicamente al otro lado de la línea fronteriza nicaragüense en el paso de Las Manos.
Zelaya permaneció esas dos horas en la franja de seguridad de la línea divisoria y cuando se percató de que corría peligro dio marcha atrás y se internó de nuevo en Nicaragua, donde lleva varios días planificando su regreso a Hondura. Los militares y policías hondureños montaron al menos una decena de retenes en la carretera que conduce de Tegucigalpa hasta Las Manos, a lo largo de unos 130 kilómetros. Tras el fracaso de este segundo intento, Zelaya permaneció en Nicaragua y anunció su intención de entrar en su país en los próximos días.
"Un circo de televisión"
Antes de que Zelaya llegara a Las Manos, el nuevo ministro de Defensa de Honduras, Adolfo Sevilla, advirtió: "Si cruza la frontera, ahí mismo va a ser capturado". Este gesto provocó enfrentamientos entre los seguidores de Zelaya y miembros de la Policía y del Ejército en la frontera.
El propio presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, acusó a Zelaya de ser "un demagogo irresponsable que pone en peligro la vida de los demás en la búsqueda de su agenda personal". En un mensaje a los hondureños desde la Casa Presidencial, Micheletti agradeció al Ejército y a la Policía "por preservar la vida humana" y porque "no se rindieron pese a provocaciones". Por último, calificó el gesto de Zelaya como "un circo de televisión" que fue visto "con frustración y repugnancia".