EFE. TEGUCIGALPA
La Iglesia Católica de Honduras expresó ayer su apoyo al gobierno de Roberto Micheletti, que asumió tras el derrocamiento a manos de los militares del presidente Manuel Zelaya, y pidió a éste reconsidere su regreso porque "podría desatar un baño de sangre". En un comunicado de la Conferencia Episcopal, leído por el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, la Iglesia también le pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA), que "preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras".
Por su parte, la OEA reanudó ayer la XXXVII Asamblea General Extraordinaria para negociar una resolución encaminada a suspender la participación de Honduras en el organismo por el golpe de Estado del pasado. El secretario general, José Miguel Insulza, afirmó de que la renuncia del gobierno del nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, al organismo interamericano "no tiene efecto jurídico" porque el Ejecutivo carece de legitimidad.
Mientras tanto, la Conferencia Episcopal hizo "un llamamiento al amigo José Manuel Zelaya", a quien le recordó que "el día de su toma de posesión usted citó claramente tres mandamientos de la santa ley de Dios, no mentir, no robar, no matar". "Pensemos si una acción precipitada, un regreso al país en este momento, podría desatar un baño de sangre; sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida, hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor, medite, porque después sería demasiado tarde".