El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, advirtió ayer que la relación con Occidente ha cambiado después de su polémica reelección, mientras la oposición busca vías alternativas para proseguir con las protestas. Envalentonado, el mandatario iraní aprovechó la inauguración de un proyecto petroquímico para lanzar un mensaje a su colega norteamericano, Barack Obama, y a la UE, que acusan a Irán de ocultar un programa nuclear bélico. "Los occidentales pensaban que podían destruir la autoridad del pueblo iraní con propaganda falsa. Deben saber que a partir de ahora Irán hablará desde otra posición, tratará a los enemigos desde una nueva perspectiva", amenazó. "Han acabado los tiempos en que los países arrogantes sometían a otros países del mundo. Occidente debe abrir los ojos ya que Irán se ha preparado para cualquier eventualidad", agregó Ahmadineyad. El presidente arremetió contra Obama, al que acusó de interferir en los asuntos de Irán.