EFE. WASHINGTON. El presidente de EE UU, Barack Obama, se declaró ayer "escandalizado" por la represión contra los manifestantes en Irán y expresó su condena "enérgica" de las acciones "injustas" contra ellos. "Estados Unidos y la comunidad internacional están consternados y escandalizados por las amenazas, palizas y encarcelamientos de los últimos días", dijo Obama en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
"Condeno enérgicamente estas acciones injustas", afirmó el presidente, que ha sido criticado en Estados Unidos por no adoptar una posición más dura frente al régimen iraní. En una declaración con la que inició la rueda de prensa, Obama emitió las palabras más enérgicas hasta ahora sobre la crisis en Irán.
El presidente afirmó que miembros del gobierno iraní acusan a Estados Unidos de instigar las protestas sobre el resultado de las elecciones como una forma de evitar el debate sobre el futuro del país. "Estas acusaciones son claramente falsas y absurdas. Son un intento obvio de distraer a la gente sobre lo que está pasando de verdad dentro de las fronteras de Irán", dijo Obama. "El pueblo iraní tiene el derecho universal de reunión y de libre expresión", afirmó el presidente. "Si el gobierno iraní quiere el respeto, debe respetar esos derechos y prestar atención a la voluntad de su propio pueblo", añadió.