EFE. TEHERÁN.
El Consejo de Guardianes, órgano que debe validar las elecciones, tiene previsto anunciar hoy el resultado del recuento aleatorio efectuado en el 10 por ciento de las urnas de los comicios presidenciales del pasado 12 de junio, cuya anulación ya ha descartado de antemano. Los tres candidatos derrotados han denunciado supuestas irregularidades en favor del vencedor, el ultraconservador presidente Mahmud Ahmadineyad, y han solicitado la recepción de las votaciones. Los Guardianes han admitido en parte estas irregularidades, al aceptar el lunes que en al menos cincuenta ciudades del país se contabilizaron más votos que personas había censadas. Aún así ayatolá Ali Jameneí, hizo ayer una propuesta del Consejo de Guardianes para extender cinco días más la fecha límite de presentación de quejas electorales.
A pesar de este plazo, el Consejo, ya ha advertido de que ni el recuento aleatorio ni el hecho de que haya más sufragios variará sustancialmente el resultado electoral y que en ningún momento se ha planteado la repetición de los comicios.
"Si hubiera ocurrido una grave ilegalidad en las elecciones, el Consejo habría anulado los votos en las urnas, colegios, distritos o ciudades afectadas, como ya ha hecho en otras ocasiones en elecciones parlamentarias", dijo el portavoz del Consejo, Ali Abbas Kadkhodaei.
Los resultados electorales han terminado de dividir el país y puesto de manifiesto las graves disidencias que existen en el seno de la cúpula de poder. Desde que se supo el resultado de los comicios, Irán es escenario de protestas y de enfrentamientos que hasta el momento se han cobrado la vida de al menos una veintena de personas, según cifras oficiales. Mientras el proceso legal llega a su término y la oposición busca vías alternativas de protesta, el Gobierno continúa con sus ataques a la comunidad internacional, a algunos de cuyos miembros acusa de promover los disturbios para provocar una "revolución de terciopelo". Teherán acusó ayer de "injerencia en los asuntos internos" del país al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, quien el lunes pidió la libertad para aquellos que protestan contra los resultados electorales del pasado 12 de junio.