EFE. TEHERÁN. El régimen iraní endureció ayer la represión de las protestas con la intervención del cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria para impedir una nueva marcha opositora. Según testigos, más de dos mil efectivos antidisturbios y milicianos islámicos 'Basij' armados con palos y barras de hierro se desplegaron en la céntrica plaza de Haft-e Tir y sus alrededores donde se concentraron cerca de un millar de manifestantes. Esos mismos testigos explicaron a Efe que las Fuerzas de Seguridad emplearon botes de humos y gases lacrimógenos para dispersar a varios centenares de hombres y mujeres vestidas de negro que gritaban 'Alahu Akbar' (Dios es el más grande).
El recrudecimiento de la represión se produce el día en que el Consejo de Guardianes, órgano que debe validar los resultados, dio parte de razón a los que denuncian fraude al admitir que en al menos cincuenta ciudades votaron más personas de las que estaban censadas. Pero enseguida minimizó la importancia de este dato al asegurar que "solo afecta a tres millones" de votos y que incluso es "normal" porque la ley iraní permite a los ciudadanos votar en cualquier ciudad en la que se encuentren.
A pesar de todo, algunos de los manifestantes fueron detenidos tras ser perseguidos en las calles aledañas, agregaron los testigos. Como en ocasiones anteriores, la información no ha podido ser contrastada por la prensa internacional, que tiene vetada la cobertura "in situ" de estas marchas. La oposición iraní, que denuncia fraude en las elecciones del pasado 12 de junio, había convocado este lunes una nueva jornada de luto y protesta por la muerte, hace una semana, de ocho personas en una multitudinaria marcha en la emblemática plaza de Azadí, en el oeste de Teherán. Hoy, horas antes de que la manifestación arrancara, el cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria alertó de que se "emplearía a fondo" para evitar las protestas de la oposición.
La presencia de la Guardia significa un paso adelante en la determinación del régimen de acabar con las protestas, ya que se trata del cuerpo más preparado y mejor armado de las Fuerzas de Seguridad iraníes Su dirección depende directamente del líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jameneí.
El domingo, el líder de las protestas, Mir Husein Musavi, volvió a instar a sus seguidores a mantener las movilizaciones pacíficas ya que "protestar contra las mentiras y el fraude es un derecho de los iraníes", dijo. Sin embargo, la ausencia de los líderes de la oposición en las calles, junto a la masiva presencia policial, empieza a desencantar a muchos.