A. PISONERO (EUROPA PRESS). LA HAYA
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, tendió ayer la mano a aquellos renuncien a la violencia en Afganistán y rompan con los talibanes y con Al Qaeda, instando a apoyar al Gobierno afgano en los esfuerzos que está realizando en este sentido. Asimismo, durante su intervención en la conferencia de La Haya sobre el país asiático, anunció que Estados Unidos aportará 40 millones de dólares para financiar las elecciones del próximo 20 de agosto.
"Tenemos que apoyar los esfuerzos del Gobierno de Afganistán para separar a los extremistas de Al Qaeda y los talibanes de aquellos que se han sumado a sus filas no por convicción sino por desesperación", subrayó Clinton.
La secretaria de Estado norteamericana defendió una "forma de reconciliación honorable" para quienes estén dispuestos a abandonar la violencia, romper con Al Qaeda y respetar la Constitución afgana. "Se les debe ofrecer una forma de reconciliación y reintegración en la sociedad pacífica si están dispuestos a abandonar la violencia, romper con Al Qaeda y apoyar la Constitución", consideró.
Por otra parte, adelantó que Washington comprometerá 40 millones de dólares para contribuir a la celebración de elecciones presidenciales "abiertas, libres y justas" en Afganistán el próximo 20 de agosto y apeló a la comunidad internacional a que también haga su aportación.
"La comunidad internacional también tendrá que ayudar" para aumentar los esfuerzos en Afganistán, afirmó durante su primera intervención en la Conferencia de Alto Nivel sobre el futuro de Afganistán que acogió ayer La Haya y después de recordar los compromisos del presidente, Barack Obama, de aumentar el contingente militar estadounidense en el país en 17.000 efectivos y de enviar otros 4.000 soldados para entrenar a la Policía afgana.
Clinton subrayó su deseo de que las contribuciones de otros países sean "flexibles" y "coordinadas", aunque reconoció que la Policía y el Ejército afganos "tendrán que llevar la delantera" en garantizar la seguridad del país y, por ello, subrayó su deseo de que el Ejército nacional afgano pueda aumentar sus efectivos hasta los 134.000 y el cuerpo de policía afgano hasta los 82.000 en 2011.
No obstante, apeló a la necesidad de que la comunidad internacional destine también más recursos al desarrollo y a la reconstrucción de Afganistán y haga inversiones "ambiciosas" en el sector agrícola, educación, salud, redes de agua e infraestructuras y, desde esta perspectiva, defendió la necesidad de "integrar las actividades civiles y militares" en Afganistán y apoyarlas asimismo con "una diplomacia vigorosa" para contribuir a formar a la próxima generación de afganos que dirigirán las instituciones y la administración del país asiático. Tras calificar a la corrupción en Afganistán como "un cáncer" peligroso como la insurgencia, también reclamó que los programas de ayuda al desarrollo constituyan "las prioridades adecuadas".