La destreza de los pilotos es clave en un circuito con curvas cerradas y rectas cortas
EFE/EP
"Todos queremos ganar antes o después en Mónaco". Lo dice Fernando Alonso y la mayoría de pilotos del Mundial de Fórmula 1 ratificarían sus palabras. Y es que el circuito urbano de Montecarlo es único en el campeonato.
Sus curvas cerradas y rectas cortas hacen que la potencia de los monoplazas pase a un segundo plano y lo que prime sea la destreza de los pilotos. Esto convierte a Mónaco en una de las carreras más impredecibles del calendario.
"El Gran Premio de Mónaco es una cita única y todos queremos antes o después vencer en allí, pero también las escuderías y los patrocinadores que consideran de forma particular un éxito en la carrera más popular del mundo, que se desarrolla en una ciudad ya de por sí particular", señala Alonso, ganador en 2006 y 2007.
Jaime Alguersuari conoce bien el circuito porque ya compitió en él el pasado año en las World Series, finalizando en sexta posición. "Lo bueno es que conozco la pista porque he rodado, pero las referencias serán distintas, porque pasas más rápido, frenas más tarde, pero el conocerlo ayuda", afirma.
Según el piloto de Toro-Rosso, "hay que empezar muy tranquilo, si tienes al principio la sensación de que vas rápido, vas mal, tienes que tener la sensación de que vas lento, para poco a poco construir tu velocidad. Si al inicio vas rápido es muy probable que acabes en un muro".
Para Pedro Martínez de la Rosa, sin embargo, Mónaco "es otro circuito igual que el resto. Desde el 2002 no corro aquí, es un circuito de ritmo en el que hay que hacer kilómetros". El piloto de Sauber reconoce que "es un circuito que tienes que estar concentrado al cien por cien, porque no admite errores, sabes que los raíles de seguridad están muy cerca".