
La Fundación Cultural Miguel Hernández no se olvida de la Región de Murcia en el centenario del nacimiento del poeta oriolano. No en vano, el escritor tuvo en la comunidad murciana una de sus fuentes inspiración y una de sus grandes pasiones, la también poetisa de La Unión, María Cegarra, con quien mantuvo algo más que una estrecha amistad.
Es el escritor Raimundo de los Reyes, director de la editorial sudeste, quien permite a Hernández publicar sus poesías en la prensa regional, mientras que, en Cartagena, son Antonio Oliver y Carmen Conde quienes hacen al poeta partícipe de su proyecto para crear e impulsar la Universidad Popular, donde imparte clases y lee su obra.
Sin embargo, es durante un homenaje a Gabriel Miró celebrado en 1933 en la glorieta de Orihuela cuando los discípulos murcianos y oriolanos del escritor, entre los que se encuentra Miguel Hernández estrechan sus lazos.
De hecho, es en ese encuentro se produce una situación que provoca el primer acercamiento entre el poeta y María Cegarra. El escritor y diplomático madrileño Ernesto Giménez Caballero afirma que la República la han traído a España los de derechas, con lo que estalla una intensa discusión. Miguel Hernández decide mantenerse al margen y opta por acercarse al grupo de las mujeres y es ahí donde se afianza una relación con la poetisa de La Unión y comienza a fraguarse su breve historia de amor, a pesar de que el poeta ya estaba casado con Josefina Manresa.
A partir de ese momento, el intercambio de correspondencia entre ambos es constante. Y también se dedican poemas. De hecho, existe una opinión generalizada de que unos versos de Hernández que se creyeron en un principio que estaban destinados a su esposa, iban dirigidos a María Cegarra.
A su vez, la poetisa reflejó su pasión hacia el poeta oriolano en su obra 'Cristales míos', donde le mostraba su amor.
Los encuentros se prodigan entre ambos a raíz de la vinculación de Hernández con la Universidad Popular hasta que estalla la Guerra Civil.
El conflicto bélico separa a la pareja. Miguel Hernández, junto a Antonio Oliver y Carmen Conde se posicionan del lado republicano, mientras que el talante de María Cegarra es más conservador y se aproxima al bando nacional, lo que pone fin a este amor platónico.
También se produce en la Región otro de los momentos importantes en la vida de Miguel Hernández, ya que el poeta vive en la ciudad de Murcia el único encuentro directo que mantuvo con Federico García Lorca. Fue en el año 1934, cuando el grupo teatral 'La Barraca' visitó tierras murcianas. Hernández incluso tuvo ocasión de entregarle a García Lorca un libro con sus poesías. Sin embargo, no tuvo mucho éxito, ya que el poeta granadino no le correspondió con los ánimos que Hernández esperaba de él, lo que originó el enfado de éste.
El Casino de Cartagena acogerá conferencias, lecturas de poemas y hasta una exposición sobre su legado

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