El astro portugués muestra su apoyo a las víctimas de las inundaciones en Madeira
Agencias.
Cristiano Ronaldo no sólo se dedica a meter goles. Al igual que Kanoute o Zidane, el delantero portugués del Real Madrid no se lo piensa dos veces y ayuda siempre que puede a las causas más solidarias.
El pasado sábado, la isla de Madeira sufrió los efectos de un temporal que provocó inundaciones y riadas, en las que murieron al menos 42 personas.
En esta ocasión, Ronaldo quiso tener un detalle con las víctimas de las inundaciones de Maderia y lució una camiseta con el nombre de la región portuguesa. Ronaldo señaló que le afectó mucho ver las inundaciones de la isla y que trabaja para ayudar a las familias de las víctimas.
"Fue una cosa sencilla que partió de mis sentimientos. Fue un acto bonito el dedicar el gol porque en Madeira fue donde aprendí a jugar y donde tengo los amigos de mi infancia. Es una cosa normal lo que hice", confiesa el portugués.
El delantero del Real Madrid, natural de Funchal, capital de Madeira, declaró que vio las imágenes del desastre por televisión el domingo a mediodía y que le afectaron mucho porque allí fue donde aprendió a jugar al fútbol y donde conserva familiares y muchos amigos de la infancia.
El goleador señaló, no obstante, que entre las víctimas no se encuentra ningún familiar cercano y que desde que conoció la noticia trabaja para ayudar a los damnificados.
"Todavía no está claro qué es lo que vamos a hacer. No hay nada concreto. Estamos trabajando para ello. Todos los maderienses estamos trabajando para ayudar. Puede ser un partido amistoso, pero todavía no haya nada concreto", comenta.
"Me afectó mucho. Estaba viendo la tele y las imágenes. Me pareció muy triste, pero luego salí a jugar con todas las ganas para ayudar a mi equipo, porque no me gusta mezclar mi trabajo con los problemas personales", explica
La modesta barriada de Cristiano Ronaldo, cuyo antiguo domicilio fue sustituido por un pequeño estacionamiento, registra visibles daños materiales, sobre todo en el bar donde el crack merengue pasaba las tardes mientras soñaba con convertirse en el mejor futbolista del planeta.
Tras la tragedia, sólo los niños -algunos ataviados con camisetas alusivas al nueve del Real Madrid- mantienen la alegría y juegan con un balón a ser su héroe madeirense.