Cuando entrevistas a José María Díaz Muñoz te das cuenta de que puedes mantener una sonrisa permanente pese a que la vida te haya dado palos –perdió a su madre cuando era muy joven–. Recién regresado de una aventura en Estados Unidos, este murciano y murcianista del Barrio del Carmen, que adora a sus dos abuelas, Trinidad, de 87 años, y Lola, de 81, nos cuenta su maravillosa experiencia en el país de las oportunidades. ¿A qué se habría dedicado de no haber sido futbolista?
Pues no lo tengo claro porque mi deseo siempre ha sido ser futbolista profesional.
¿Pero en su familia hay tradición futbolística?
No, para nada. Sólo una primera hermana, Cyntia Muñoz, ha sido nadadora. Como escribió en una ocasión mi madre, que en Paz Descanse, llevo desde los dos años dándole patadas a un balón. De hecho, cuando acabé el COU en Maristas, me matriculé en Empresariales, pero debuté con el primer equipo en Segunda siendo juvenil, y dejé la Universidad. No recuperé los estudios, pero si Dios quiere, los voy a recuperar.
¿Perdió hace mucho tiempo a su madre?
Falleció el 25 de noviembre de 1997. Seguramente, a las personas que más ilusión les hacía que fuera futbolista, eran mi madre y mi abuelo materno, Juan Muñoz, socio del Real Murcia durante toda la vida, y ninguno de los dos me han visto jugar porque a él ni siquiera lo conocí. Según mi abuela, sus dos grandes ilusiones eran llevar a su primer nieto, que soy yo, al fútbol y al colegio.
¿Es creyente?
Yo era creyente, pero cuando mi madre falleció dejé a un lado mi fe. Pero por encima de todo soy respetuoso, no me importa la religión, la cultura, la raza ni el color. Mi abuela siempre me decía haz el bien y no mires a quien. Tenía y tiene razón porque con 87 años, es una persona que tiene una fe que mueve montañas. (A José María le hacía ilusión salir en la foto con sus dos abuelas y lo consiguió aunque en un día de nieve y lluvia tuvo que ir hasta Caravaca a por una de ellas).
Pues no deberían llevar bien sus abuelas que el nieto estuviera en Estados Unidos.
Es una relación muy especial la que tengo con ellas. Una vive en La Alberca y la otra está en una residencia en Caravaca, donde está una hermana suya que es monja, que es la hermana mayor. Siempre he vivido con ella y es la que más habla de que tiene un nieto jugando en Estados Unidos.
¿Tiene espíritu aventurero?
Estoy desarrollándolo y más teniendo en cuenta que he vivido toda mi vida en Murcia. Todo vino por mi deseo de cambiar mi situación. Hay una realidad, y es que mi última temporada en Segunda fue la 05/06, y después yo he estado compitiendo en un mercado de Segunda B y Tercera. Todo vino a través de la empresa Best España. Lo que sucedió es que no se cerraron los contratos profesionales y cuando había que tomar un decisión de quedarme o regresar, sabiendo que no tenía para firmar algo concreto, decidí quedarme. Aunque corrí el riesgo de meterme en un mercado similar al que me movía aquí, creo que el fichar con el Hollywood United fue un acierto personal y profesional tremendo. Aún sueño con jugar al máximo nivel.
¿Acierto personal, por qué?
Definiría Los Ángeles como un paraíso. De hecho, creo que nosotros tenemos algo aquí, que es el sol, pero ellos lo saben vender como nosotros no hemos aprendido a hacerlo. Yo he tenido la fortuna de vivir en un lugar privilegiado, en Pacific Paradise. Vivía en una casa de uno de los dueños del club, Rudy Bianchi. He convivido con futbolistas de diez nacionalidades en una ciudad cosmopolita, y he vuelto a practicar un idioma que tenía en desuso. Ya insistió mucho mi madre con los idiomas, la Universidad y la música. Por ello ahora quiero seguir jugando fuera y hay un fútbol que me apasiona, que es el inglés. Estoy esperando porque en Estados Unidos la liga empieza en marzo, pero seguramente me quedo en Europa. Mientras tanto estoy entrenando con el Sangonera, al que agradezco lo que está haciendo por mí.
¿Es cierto lo que se ve por la tele de Los Ángeles? A mí es una ciudad que me apasiona.
El Downtown, que es como el centro ciudad, donde está el Staples Center y he visto a los Lakers, es todo como más exagerado. Obedece a esa mentalidad capitalista americana, pero también a ese sueño americano de querer ser más. Desde un punto de vista material, los coches y las construcciones son rimbombantes. Pero luego hay un aspecto algo más allá de lo que es el celuloide, de lo que es Bel-Air y Hollywood. También he estado en el Paseo de la Fama porque estaba muy cerquita de la casa. Otro aspecto que me encantó fue la naturaleza, el clima, el mar, poder levantarte todos los días y ver desde la casa el Océano Pacífico.
¿Vio muchos famosos?
Una vez estaba observando un cartel de una película de Steve Martin desde el coche. Y de repente, en el semáforo siguiente, apareció Steve Martin en un Mercedes. A mí, que me apasiona el baloncesto, también pude ver de cerca a Allen Iverson, que fue a jugar con Memphis, pero me quedó pendiente Pau Gasol. Lo vi jugar, pero me gustaría conocerlo.
¿El público americano vive de forma muy diferente el deporte a lo habitual en España?
Esta es una gran cuestión. Aquí el deporte lo vivimos con una pasión que ellos parece que no tienen, pero que sí está, aunque la expresan de manera diferente. Para ellos es un entretenimiento. Yo viví con un ex futbolista profesional y con otro que había jugado para el equipo de fútbol americano universitario más importante de Estados Unidos, que es la USC, que juegan ante 90.000 personas. Los tres hablábamos de la diferencia de mentalidad del espectador y del deportista. En la cultura americana se respeta tremendamente al deportista.
¿Iba mucha gente a ver los partidos de su equipo?
Nuestro equipo es propiedad, entre otros, de un actor australiano, Anthony DaPlagia, que lo tiene como una diversión y que incluso entrenaba a veces con nosotros. En España se ve actualmente una serie que él protagoniza, que es 'Sin rastro'. A nosotros sólo iban a vernos unas 500 personas porque allí todavía el fútbol está cambiando. También tuve la suerte de ver el Chelsea-Inter y el Barça-Galaxy, y desde la final del Mundial, no se registraban cifras de más de 90.000 personas.
¿Le recomendaría su experiencia a sus amigos?
Yo la recomiendo, pero también doy gracias porque me considero un privilegiado. Para mí lo fácil hubiera sido quedarme en México, donde estuve en primer lugar, pero en la vida uno tiene que sentir con el corazón y pensar con la cabeza. Moví mis contactos y al final di con estas personas. No he dejado de jugar al fútbol y, además, he vivido una experiencia humana increíble.
Hace tiempo que ya salió del Murcia. ¿Ha cambiado el club mucho o poco desde que se fue?
Como murciano y murcianista, lo que yo deseo es un Real Murcia en Primera y estable. La gran pregunta que yo me hago es cuándo se producirá ese cambio. Cuando estás fuera ves las cosas con otra perspectiva, y deseo con todo mi corazón que el equipo siga en Segunda, pero por encima de todo, lo que deseo es que tenga estabilidad humana y profesional.
¿Fue un trauma para usted salir del sitio donde quería que estar?
Fue un aspecto a superar porque fueron once años perteneciendo al club, y el sueño de jugar no sólo en Primera, sino en Europa. Mi última temporada fue en el Murcia B y quedamos campeones. Pero yo ya he hallado las respuestas al vacío que encontré cuando salí, aunque sólo tengo palabras de agradecimiento.
Juan Domingo, quien también pasó por el Murcia, me dijo que en el fútbol no se hacen amigos. ¿Usted los ha hecho?
Por mi personalidad, siempre trato de ser limpio, puro. Puedo percibir la falsedad, pero me aparto de ella, aunque en ocasiones me suponga perder dinero o incluso mejores opciones. Uno tiene que ser fiel a sí mismo.
¿Utiliza Facebook para estar en contacto con los amigos?
Pues hice uno pero lo di de baja. Actualmente no lo tengo, pero quiero hacer mi página en Internet con un blog diario. Es una de las ideas que me ha despertado mi experiencia, porque cada persona tenemos nuestra historia y cuando te ayudas a ti mismo, eres capaz de ayudar a los demás. Y sobre todo llegar a los niños, porque yo llevo marcada mi experiencia en Binéfar, donde estuve entrenando a un equipo de chicos. Allí recibí uno de los reconocimientos humanos más bonitos de mi vida.
¿Cree que hay deportistas que no se dan cuenta de la responsabilidad social que tienen?
Me preguntas por el deportista, pero también la tienen ustedes, los periodistas. Todos debemos cuidar mucho estos aspectos para algo fundamental, que es la educación. Yo cada día soy más consciente de la responsabilidad que tenemos.
Antes hablaba de la música. ¿Toca algún instrumento?
Algunas de mis asignaturas pendientes son bailar bien y tocar la guitarra. La música te da ritmo, sensibilidad y desarrolla capacidades a nivel de inteligencia brutales.
¿Tiene pareja actualmente?
No, ahora estoy soltero. Tuve una relación con una mujer extraordinaria, pero los caminos se separaron. La libertad que tengo en estos momentos me permite hacer cosas que no podría si tuviera pareja.
¿La gente hace diferente a los futbolistas?
Depende. Los pies hay que tenerlos en el suelo siempre. En el fondo, el futbolista de Primera y de Tercera es casi lo mismo, y es muy importante que uno no lleve más allá su realidad social, no sentirse especial.
Pues muchas gracias y le expreso un deseo: no cambie nunca.
Gracias a ti porque he disfrutado con la entrevista.