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![]() El rostro sereno del Crucificado Cuatro siglos junto a los vecinosLos ciezanos han profesado una gran devoción por el Cristo del Consuelo desde su llegada a la ciudad l Realizaban rogativas para que los protegiera de sequías y epidemias La vinculación del Cristo del Consuelo a Cieza comenzó a finales del siglo XVI, cuando bajo el influjo franciscano se pretendía edificar a las afueras de la villa una ermita que afianzara la práctica del vía crucis. A tal efecto, Diego Padilla encargó un crucificado que entregó en 1612 a la parroquia a la espera de que se concluyeran las obras de la ermita, cuya última piedra se colocó dos años después. La imagen despertó pronto la devoción de los ciezanos y durante los siglos XVII y XVIII se destinaron misas a su altar. Así, en pocos años el Cristo del Calvario se convirtió "en el Santo Cristo de esta villa", según se explica desde la Cofradía que tiene en la actualidad como titular al Cristo del Consuelo. Con el paso del tiempo surgió la leyenda de que la imagen había llegado a la localidad porque unos bueyes que la transportaban hacia La Mancha se negaron a seguir su camino, un argumento que difundió el sacerdote Domingo Morata cuando diseñó la novena del Santo Cristo hacia 1806. Esta fecha resultaría clave en la historia de la imagen al coincidir con la grave crisis de subsistencia de principios del siglo XIX, que obligó a los ciezanos a encomendarse al viejo Cristo. En 1800 ya se había trasladado en rogativa la imagen del Calvario a la iglesia parroquial. A pesar de que no se logró el beneficio de las lluvias, granaron las espigas del cereal. A esa cosecha se la denominó "el trigo del milagro". De aquella época ha quedado constancia de que el 12 de marzo de 1805 la falta de lluvias y las primeras muertes por una epidemia indujeron al Ayuntamiento a realizar nuevas súplicas, solicitando que además de los dos patronos de la villa, San Bartolomé y la Virgen del Buen Suceso, interviniera el Cristo del Calvario. Tres días después cayó una abundante lluvia que propició una generosa cosecha. Desde entonces, la imagen del crucificado, popularmente conocido como el "Santo Cristo" o "el Señor", ha sido un referente del sentir espiritual de los ciezanos, pasando a denominarse Santísimo Cristo del Consuelo. Además, en 1806 pasó a ser considerado oficiosamente copatrón de Cieza, un nombramiento que finalmente adquirió por aclamación municipal en 1926. Así, desde principios del siglo XIX se desarrollaban las tradicionales novenas y el Canto de las Llagas, trasladándose a tal fin al Consuelo a la parroquia de la Asunción, donde permanecía hasta el 3 de mayo, día en que era devuelto a su ermita en un acto multitudinario. Esa fiesta se completaba con la colocación desde la noche del 2 de mayo de numerosos altares por el itinerario de la procesión, tradición que al menos se remonta a la década de los años ochenta del siglo XIX. Si a su llegada a la Asunción el Cristo era aclamado por prácticamente todo el pueblo, cuando regresaba a la ermita era despedido con la tradición de arrojarle flores a su paso, costumbre que ya se tenía en las primeras décadas del siglo XX. Por otra parte, debido al deterioro de la vieja ermita, el Ayuntamiento emprendió la construcción de un nuevo santuario según los planos del arquitecto provincial Juan José Belmonte en 1864, obra concluida por Justo Millán en 1879. El paso del tiempo y la Guerra Civil hicieron mella en el edificio, que fue restaurado en 1994 mediante aportaciones populares de buena parte del pueblo de Cieza. El rostro del Cristo del Consuelo presenta una densa cabellera, barba poblada, párpados entreabiertos, nariz estilizada y pómulos prominentes. "Estas y otras características asociarían la obra a la estética granadina de finales del XVI, lo que parece hacer viable su atribución a Cristóbal de Salazar, quien cronológicamente asumiría estas características en Murcia. En esta ciudad, según la documentación que existe, se realizaron tres imágenes con ligeras variaciones a partir de un mismo molde: la conservada en San Miguel de Murcia, la primera del Cristo del Consuelo de Cieza, que fue destruida durante la Guerra Civil, y la actual, traída desde Caracava tras el conflicto bélico", señalan desde la Cofradía. Por otra parte, los orígenes de la actual Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo hay que asociarlos a la exclaustración de los franciscanos del convento de San Joaquín en 1835, con la desamortización de Mendizábal. El clero parroquial asumió entonces las prácticas del vía crucis y de las novenas hasta la aparición de la Asociación del Santo Cristo del Consuelo, activa al menos desde 1889. Poco después, hacia 1893, se fundó su Hermandad, encargada de organizar las rogativas, novenas, actos del mes de mayo y fiestas patronales. Fue en 1932 cuando surgió la Cofradía con la finalidad de participar en los desfiles de Semana Santa, fusionándose ambas instituciones durante la postguerra y asumiendo la actual agrupación cofrade los actos de culto y los pasionales.
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