EFE. MADRID
El Congreso aprobó ayer la reforma de la Ley Orgánica de Financiación Autonómica (LOFCA) por un estrecho margen tras un debate marcado por las palabras iniciales de CiU, que ha vinculado la aprobación de la Ley "con el asesinato del Estatut", lo que ha desatado las críticas de los otros grupos catalanes. La LOFCA ha conseguido finamente salir adelante con los 176 votos necesarios (mayoría absoluta) que precisa una ley orgánica para su aprobación, al contar con los apoyos del PSOE, ERC, CC, ICV, Nafarroa Bai y UPN, mientras que han votado en contra el PP, BNG, CiU y UPyD y se ha abstenido el PNV e IU.
Los socialistas sabían ayer que la votación en el Congreso de la ley que materializa el nuevo modelo de financiación autonómica iba a ser muy ajustada, con apenas un voto por encima de la mayoría absoluta, pero el mal rato que han pasado ha sido aún peor cuando han comprobado que les faltaba un diputado. Javier Barrero, secretario primero de la Mesa del Congreso, no estaba en su escaño, y el portavoz socialista se ha percatado de ello justo cuando el presidente de la Cámara, José Bono, se disponía a iniciar la votación de las enmiendas a la reforma de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA).
"¡Falta Barrero!", se oyó claramente en el hemiciclo, mientras corría un rumor por los escaños y José Antonio Alonso se dirigía hacia la tribuna presidencial para hablar con Bono. Se pudo ver al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sonreír desde su puesto en el banco azul mientras cruzaba miradas con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y se detectaba nerviosismo en la bancada socialista. La ausencia de Barrero, único socialista que faltaba en el hemiciclo, dejaba a su grupo con 168 diputados. Por ser ley orgánica, la LOFCA precisaba de mayoría absoluta para salir adelante, así que Alonso sólo podía contar con 176 votos justos gracias a los apoyos.
Las puertas del hemiciclo se cerraron y se comenzó a votar sin él, con lo que los socialistas ganaron la votación por la mínima. Así ha ocurrido: 176 puntitos verdes en el panel de votaciones que fueron con aplausos entusiastas por los socialistas, muchas sonrisas y grandes muestras de alivio. Sobre todo de la ministra Salgado a la que se vio suspirar.
Mientras el nombre de Javier Barrero estaba en boca de todos, y los periodistas trataban infructuosamente de hablar con él para que justificara su retraso, el portavoz socialista, José Antonio Alonso, anunciaba ante las cámaras que le pediría explicaciones. Luego contó que, al parecer, una indisposición había sido la causante de su tardanza. A pesar de todo, y una vez pasado el mal trago, las sonrisas dominaban el semblante de los diputados socialistas.
Al margen de esta anécdota, la sesión se inició con las palabras del portavoz de CiU, Josep María Sánchez Llibre, quien advirtió a los diputados que iban a apoyar la LOFCA de que su voto supondría asumir la responsabilidad del "asesinato político" del Estatut "con premeditación".
Una reprimenda de la vicepresidenta Teresa Cunillera para que se ajustase al tema del debate provocó la indignación del diputado, quien le instó a no tomar partido en este asunto tan importante y finalmente le ha gritado: ¡No me hable de excomulgación!". Para el diputado de CiU, el sistema va a ser "totalmente ineficaz, injusto y discriminatorio", va a maltratar a Cataluña y sus ciudadanos. Sus palabras fueron criticadas por los grupos que sí que apoyan los presupuestos.