EFE. MADRID
El consejero delegado del Grupo Santander, Alfredo Sáenz, se mostró convencido ayer de que "no existe ningún riesgo" de que se produzcan quiebras de bancos o cajas en España en 2010, aunque admitió que será "un ejercicio complicado" para la banca nacional. En la presentación de los resultados obtenidos por el banco en los nueve primeros meses del año -que cayeron el 3% y quedaron situados en 6.740 millones de euros-, Sáenz explicó que evitar las posibles quiebras es precisamente una de las misiones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).
En este sentido, se refirió a la preocupación que existe en el escenario internacional sobre los bancos "sistémicos" o demasiado grandes para caer", a los que se controlará más de cerca, y explicó que ser grande no es sinónimo de "sistémico".
En cuanto a sus previsiones para el próximo ejercicio, Sáenz admitió que "no será un buen año" y adelantó que el Grupo no tiene planes específicos para reducir costes en España por la vía de cierres de oficinas ni de prejubilaciones, que sí se producirán, pero no hay estrategias concretas en este sentido. Según Sáenz, en un banco "tan grande" suele haber entre 500 y 700 prejubilaciones cada año.
El consejero delegado del Santander consideró que el año próximo y el siguiente asistiremos a una reducción de la red de oficinas del sistema financiero español, no sólo por el proceso de concentración que se prevé sino por "las sugerencias que nos envía permanentemente el supervisor". Sáenz no quiso traducir a cifras esta posible reducción del "pastel", aunque sí se mostró convencido de que los bancos más grandes sufrirán menos.