Al mayor ahorro de los hogares contribuyó la disminución del 2,5% de las rentas primarias (salarios, que cayeron el 3% en el trimestre e ingresos netos de los hogares), la reducción del 37% en el pago de impuestos sobre la renta y el patrimonio, y el aumento del 14,8% de las prestaciones recibidas. Pese a esta capacidad de financiación, las familias decidieron ahorrar, por la incertidumbre ante la crisis, y decidieron recortar un 27% su inversión, que principalmente se destina a la compra de vivienda, hasta los 17.958 millones. La capacidad de financiación del sector fue de 29.087 millones, el 10,9% del PIB trimestral. Aunque el inconveniente de este ahorro "preventivo" es la reducción del consumo, también tiene sus ventajas, según los expertos.