16 de marzo de 2018
16.03.2018
Rutas para ir con niños

Un día en la nieve

Sierra nevada y la monumental granada son una buena opción si disponemos de todo el fin de semana para lanzarse a la aventura y disfrutar de un plan diferente

30.03.2018 | 00:11
Un día en la nieve

Uno de los lugares con más encanto cerca de la Región es Granada. A escasas tres horas del centro de Murcia, podemos disfrutar de un entorno privilegiado tanto por su historia como por su entorno natural, con uno de los lugares más visitados para los deportes de invierno, Sierra Nevada.

Esta vez os recomendamos una ruta que se sale de nuestra comunidad autónoma, pero que es muy fácil de hacer si se dispone de todo el fin de semana e, incluso, perfectamente adaptable a un solo día, sólo hay que madrugar y echarse a la carretera.

Dejaremos atrás a nuestro paso Totana, Lorca, Puerto Lumbreras, Vélez Rubio, Chirivel, Cúllar, Baza, Guadix y Albolote hasta llegar a Granada. Una vez allí tenemos dos opciones: subir a Sierra Nevada –para lo que se va una hora si no hay mucho tráfico– o visitar la ciudad. Mi recomendación, si se va con niños, es hacer una parada a las afueras, en los centros comerciales –por el tema del aparcamiento–, picar algo, ir al baño y verificar que llevamos todo preparado para así subir sin prisas. Recomiendo llevar juguetes y alguna libreta para que los más pequeños no se aburran durante el viaje, y también agua y algo de picoteo.

Si se elige ir un sábado por la mañana, hay que organizarse para llegar bien temprano, porque va muchísima gente, pero el esfuerzo merece la pena. Es impresionante la mirada de los niños a la hora de enfrentarse a este paisaje nuevo; es como si los ojos que miran siempre boquiabiertos a todo lo nuevo adquiriesen una nueva dimensión, la de la grandeza de las montañas y su altura y, sobre todo, ese blanco inmaculado que lo cubre todo a su paso.

Llegar a Sierra Nevada, a las pistas, es como entrar en otro mundo; de hecho, aunque no vayas a esquiar –también se puede simplemente pasear por allí–, vas a verte sumergido en esa vorágine de gente. Llama la atención el colorido de los chaquetones, de los pantalones, de los trajes de deporte de quienes practican snowboard..., todos son colores vivos y llamativos; y, ojo, que el asunto de la roja no es baladí. Una cosa muy importante son las botas: prohibido llegar sin calzado y guantes adecuados, porque te vas a helar. Venden en centros especializados de deporte unas botas muy económicas –que en adultos no pasan de los quince euros y en niños cuestan unos diez– con las que puedes moverte cómodamente y con los pies calientes y protegidos. Lo mismo pasa con las manos: necesitamos guantes que cuando toques la nieve o caigas al suelo sean adecuados, no los de lana que acaban empapados.

La protección solar también es básica: debemos ir protegidos y ponernos crema con frecuencia, así como contar con gafas de sol. En casa podemos hacer acopio de gorros de lana, bragas para el cuello, ropa térmica y, si es posible, forros polares, que son muy asequibles y van fenomenal para ponerlos bajo los abrigos.

La experiencia para los niños es especialmente novedosa si es su primera vez en la nieve, y si se añade el poderse quedar a dormir en un hotel o aparta hotel en Granada, la emoción va en un aumento. Aunque a los mayores nos suponga un gasto extra, es mejor quedarse a pasar una noche y aprovechar la salida para que se lleven además un poco del sabor de la historia de Granada.

Uno de los problemas en la ciudad es el aparcamiento en la zona centro y casco antiguo. De hecho, hay días que cortan en las calles el acceso a los coches por lo que hay que tener apartado el gasto de aparcamiento subterráneo para no desesperarnos. Como siempre, recomiendo llevar una pequeña nevera para yogures, batidos, y todo eso que nos van pidiendo a lo largo del día para compensar gastos y equilibrar la ruta en ese aspecto.

Un chocolate con churros, un desayuno en familia y recomiendo la visita a la zona de la Catedral. Ojo por supuesto con todo lo que os van a pedir; no pasemos de varias postales y un par de imanes, si no, estamos perdidos: les va a gustar todo lo que van a ver en las tiendas que hay alrededor del templo, pero hay que llevarse un recuerdo, eso es importantísimo.

En nuestro caso, salimos un viernes a media mañana, comimos por el camino y subimos directamente a Sierra Nevada. Cuando llegábamos, la gente ya estaba bajando y no pudimos subir a las telecabinas que te llevan a las pistas, ya que la última subida es a las 16.45 horas, por lo que lo dejamos para el día siguiente.

Así que, si puedes hacer un alto en el camino, tu destino más próximo para planes diferentes es Sierra Nevada. Es una oportunidad que tenemos muy cerca y que se distingue del resto de estaciones peninsulares por el abanico turístico que tiene tan cerca; y es que la monumental Granada ya es un reclamo más que suficiente para embarcarse a la aventura y dejar que el asombro se apodere de los más pequeños de la casa.

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