Entrevista
Música
Jota, vocalista 

Los Planetas: "Hemos intentado censurarnos menos"

La mítica banda granadina encabeza el cartel del B-Side Festival de Molina de Segura

09.09.2017 | 00:39
Los componentes de Los Planetas

El mundo gira, pero Los Planetas permanecen. Lo han vuelto a hacer, a su aire. El lanzamiento de Zona Temporalmente Autónoma, siete años después de su anterior álbum (La leyenda del espacio), ha desatado pasiones encontradas fundiendo misticismo y posicionamiento político en sus nuevas canciones, que toman su inspiración anarco de la obra del ensayista Hakim Bey (a.k.a. Peter Lamborn Wilson), del poeta Alistairt Crowley y de Morente.

J (Juan Ramón Rodríguez), cantante y compositor del grupo, nos aclara conceptos de cara a la decimotercera edición del B-Side Festival, que comienzó ayer con Varry Brava, Poolshake, Kuve y Murciano Total y que continúa este sábado con el grupo granadino encabezando la jornada en el Campo de Fútbol Polideportivo El Romeral con los australianos Monarchy, Sidonie, Neuman y Alien Tango.

Los Planetas no se prodigan mucho en directo, pero este año os habéis soltado en festivales como el FIB, el Sonorama y, ahora, el B-side. En el Contempopránea incluso os brindaron un homenaje, ¿estuvisteis al tanto de las versiones que se hicieron de vuestras canciones?
Sí, pero tampoco suelo escucharlas mucho? Bueno, si alguna me llama especialmente la atención, sí. Me encanta que la gente quiera tocar nuestra música. Si elige una canción nuestra, estoy agradecido, pero no estoy atento. Prefiero escuchar cosas nuevas.

Más que canciones tuyas.
Las canciones mías ya las conozco. Las escucho cientos de veces cuando hago los discos, y luego van evolucionando cuando las tocamos en directo, pero llega un punto en que las das por terminadas.

Islamabad, por ejemplo, no es de Los Planetas...
Bueno, sí es de Los Planetas, en un porcentaje muy elevado. En un 75% es de Los Planetas. Está en el registro de autores. Pero está creada a partir de otra canción.

Es una adaptación de Ready pa morir, del rapero granadino Yung Beef.
Bueno, está inspirada en esa canción. Recoge la secuencia armónica (que también está en decenas de canciones, por ejemplo en Hotel California), el tipo de métrica, de hip-hop, y un estribillo que repetimos para hacer una referencia explícita a la canción de la que está tomado todo eso, pero es diferente. Recoge puntos, aspectos del discurso de esa canción pero intenta llevarla a otro nivel de pensamiento, quizá un poco más adulto, más acorde a nuestra edad y a nuestra generación.

Islamabad de alguna manera es el leit motiv; explica el contenido del nuevo disco, Zona temporalmente autónoma.
Sí, es una especie de presentación, de introducción del disco. Intenta explicar el sentido que tiene todo el álbum, lo que te vas a encontrar. Es de las últimas que hicimos, y lo que estaba intentando al escribir la letra era un poco resumir la idea básica, conceptual, del disco: dejar un poco más clara la parte ideológica, más fijada.

Creo que fue una idea de Jesús Llorente, o por lo menos fue alguien del sello Acuarela quien os empujó y propuso esta colaboración: vosotros usaríais un tema de Yung Beef, y a su vez él haría uno vuestro. No sé si ha terminado su parte.
No, él no ha terminado su parte. Jesús me llamo un día y me dijo: «Quillo, ¿has escuchado a los PXXR GVNG y al Yung beef y a todos esos traperos?», y yo le dije que sí, que estaba flipando. A los pocos días me llamó y me propuso hacer un single compartido con Yung beef. Para entonces yo ya me había aprendido Ready pa morir y se la tocaba con la guitarra a mis amigos. Jesús me pidió que la grabara y se la mandara, pero tocándola con Los Planetas me sentía incómodo al cantar algunas frases. Entonces se me ocurrió conservar el espíritu de la canción pero cambiar la letra, porque además la métrica me permitía meter muchas ideas que había ido desarrollando durante la composición y la grabación del disco.

¿Y hay alguna conexión entre los Planetas o el indie de los noventa y la escena trap?
Sí, se pueden buscar conexiones, claro. Yo creo que es buena música, música crítica, que cuestiona el funcionamiento del sistema, y en ese sentido tiene puntos en común con el indie original. También el espíritu casero, amateur, independiente. Más allá de eso, es otra generación, otro tipo de música, con otros referentes culturales.

Dicen que el indie se ha desvirtuado. Al menos, todos los festivales que aparecen ahora suelen declararse de corte indie, pero luego no sabe uno si responden a lo que entendíamos por indie en los noventa.
Desde luego, estos festivales no son indies como lo entendíamos nosotros entonces. Son eminentemente comerciales. Benicassim, cuando empezaba, tenía una vocación distinta, más cultural que comercial, como de punto de reunión de cierta cultura crítica con el sistema económico y con cómo funcionaban las cosas, hasta el punto de que los indies organizaron su propio sistema de distribución de discos, de salas de conciertos y festivales para que esos músicos pudieran desarrollar su carrera, y eso parte de una conciencia social profunda de que hay cosas que no funcionan y de que hay artistas que no pueden comunicar sus ideas, y hace falta encontrar esas vías.

Ya habías escrito alguna canción, digamos, crítica, pero, en esta ocasión, incluso has tomado el nombre de una obra del ensayista Hakim Bey para el disco. ¿Cómo haces tú para, como dice él, liberar la mente de los mecanismos que le han sido impuestos?
Es complicado. Creo que mantener una conciencia crítica. Observar la realidad desde un punto de vista crítico, conocer los mecanismos de manipulación de los medios de comunicación. Ante cualquier acontecimiento mediático hay que saber a quién beneficia y qué interés tiene el medio en ese acontecimiento.

Volviendo a Islamabad, hay algunas referencias al Corán. En algunos momentos del disco se desprende también una cierta idea de misticismo. ¿Hay algo de conversión por parte de J? ¿Has pensado en cambiar de nombre como Cat Stevens, por ejemplo?
[Risas]. Se me ha pasado por la cabeza... Estas ideas están también en el libro de Hakim Bey. El anarquismo y el islamismo comparten la idea de Dios, aunque parezca paradójico. La idea anarquista de organización no jerárquica, sin relaciones de poder, supone un sometimiento a una ley divina dictada por la naturaleza, una naturaleza que es a la que los musulmanes llaman Dios –por lo menos así lo he interpretado yo–. Algo así como un dios que representa todo lo que no conocemos, todo lo que el ser humano no es capaz de conocer, porque las cosas que ya conocemos ya tienen un nombre, y todo lo que no tiene un nombre es dios. Es una idea que yo he descubierto leyendo el Corán. Con respecto a si nos hemos convertido, no estoy muy seguro... Creo que para ser musulmán solo se necesita creer que hay un solo dios y que Mahoma es su profeta. Si eso es verdad, sí, soy musulmán.

En Zona temporalmente autónoma seguís indagando en el flamenco, pero los textos son los más políticos de vuestra carrera.
Hemos descubierto que todo viene del flamenco. El rock and roll es flamenco; todo viene de la guitarra (que es un invento andaluz). Se ha exportado a todo el mundo, y en la música popular todo proviene de esa organización rítmica, armónica; la afinación sigue siendo la misma que se inventó aquí en Andalucía. Una vez descubres eso, tienes que reconocer las raíces de la música que haces.

Parece una teoría un tanto autóctona...
Hay que reivindicar el valor de nuestra tierra. A veces las personas solo vemos lo malo que hay en nosotros mismos, pero el ser humano también puede ser maravilloso.

La producción de este disco es muy limpia, casi cristalina. ¿Qué buscabais esta vez?
Estamos intentando que la humanidad sobreviva al apocalipsis post capitalista. Habrá que desarrollar una forma de organización económica funcional, sostenible y lógica que permita nuestro desarrollo en el futuro. Estamos intentando crear formas de organizarnos.

Y habéis utilizado como punto de partida las ideas del libro de Hakim.
Sí, bueno, vamos a ver si encontramos algunos aliados que nos ayuden a construir otro sistema económico que nos permita sobrevivir al caos y la hecatombe.

Y este disco, ¿se entiende mejor?
Hemos intentado ser más explícitos y censurarnos menos. También por el hecho de tener la propiedad del disco (por primera vez es nuestro y no de una multinacional) hemos puesto toda la carne en el asador.

Que yo recuerde, sólo os censuraron las «cuatro millones de rayas» (Un buen día). No sé si ha habido más censura.
La censura es constante en este sistema. No se puede decir lo que uno piensa. La censura ha limitado bastante nuestro trabajo, porque tienes que estar buscando subterfugios para que el público al que tiene que llegar el mensaje lo entienda sin que lo entiendan los que quieren matarte o meterte en la cárcel. Eso te resta fuerza para centrarte en las cosas importantes.

¿Los Planetas habéis recibido amenazas de ir a la cárcel o incluso de muerte, o es una forma de hablar?
Los Planetas vivimos constantemente bajo una amenaza de muerte, sí. Estamos vivos de milagro.

Ya sé que uno no elige a sus fans, pero a vosotros os siguen desde Pedro Sánchez a Andrea Levi o doña Letizia. ¿Cómo lo lleváis?
Hacemos música pop que está pensada para que la escuche el máximo de gente posible, e intenta incidir en verdades universales, cosas que pueda compartir todo el mundo. Esperamos que pueda unir a todas las personas, independientemente de su ideología y de credos, con una esperanza lejana de que a algunas personas les haga cambiar su visión del mundo.

¿Contento de venir nuevamente a Murcia, al B-side?
Claro, Murcia me encanta.

¿Por el clima, los limones, porque se parece algo a Granada, por la cultura pop...?
Me gusta la escena indie. Murcia es Andalucía. Cuando consigamos la independencia andaluza, Murcia será uno de los paiseh andaluceh.

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