Los Nuestros
La Colección de Ángel Fernández Saura 

Monda Trío, 1985

Esta es la ocasión de un reencuentro gozoso con la música; ellos la denominan de cámara para cumplir con las diferentes tendencias que interpretan

01.09.2017 | 04:00

Música de cámara con un poema en las manos

Esta es la ocasión de un reencuentro gozoso con la música; ellos la denominan de cámara para cumplir con las diferentes tendencias que interpretan. La foto del maestro Saura recoge una actuación en el mítico Continental de Sebastián Mondéjar, percusión y armónica; Miguel Ángel Monda, guitarra; y Ginés de los Reyes, bajo. Sin duda, es el precedente del actual Trío Monda que incorpora a la figura de Andrés Santos, clarinete y melódica, y que comienzan juntos en 2008, interpretando jazz y creando un propio Club de jazz en Algezares, el JAZZAZZA, que ha dado origen a una publicación o primer disco: Líneas en el mapa.

Les recuerdo desde hace décadas, cuando en la Transición se pudo tomar la calle para la cultura y no para otra cosa lamentable y nos reuníamos en la Puerta del Pozo; en La Puerta Falsa o en Zalacaín, universos acogedores para escuchar música en vivo o recitales de versos apasionados. No nos importaba mucho si era del más puro jazz, ragtime, blues, rock, pop e incluso música clásica y algo más abierto; músicas del mundo. A Sebastián Mondéjar le sabíamos, además, con un poema sin terminar en el bolsillo, lo que siempre estremece la sensibilidad del poeta y del lector. Cuando viajábamos a Madrid, por ejemplo, pasábamos largos ratos de madrugada oyendo a Pedro Iturralde en un club de jazz de la calle Diego de León; allí me recuerdo con mi querido José María Galiana, dulce cantautor y revitalizador  de poetas insignes. 

Dicen de la consanguinidad de la música y la poesía, o de la literatura, si es que ambas artes fueran capaces de sangrar cuando lo requiere la ocasión, que afirmo que sí, con rotundidad. Por eso quiero recordarles la obra de Mondéjar, ya con solera. La piel profunda (de próxima presentación); Un camino en el aire (1994); el jardín errante (1999), que fue Premio Antonio Oliver de Poesía; Coplas de arena (2002); y La herencia invisible (2008). Además de todo ello, en su momento, en la Galería La Ribera, de Balsicas, le escuché al poeta una traducción de los Sonetos de Shakespeare; sin duda, un reto personal y profesional, un trabajo muy difícil resuelto con grandeza literaria. Sin ser un libro propio, debe ser un jalón importante en la carrera de Mondéjar. 

Este conjunto de personalidades artísticas se distinguen por su diversidad disciplinada y por su emocionada sensibilidad ante el acontecimiento artístico. En ellos, musical y literario, pero cercanos a las artes plásticas donde mantienen amistad con cientos de artistas. En el trabajo conjunto brilla el sonido rítmico estudiado, la improvisación ensayada y sentida, y la propia personalidad que aporta cada uno de ellos al conjunto. Quiero recordar aquí, fuera de la foto, el trabajo de Andrés Santos Station Band cuando acepta poner banda sonora en directo, durante la proyección, en películas como el Maquinista de la General, de Buster Keaton, como ha hecho en nuestra Filmoteca Regional, Francisco Rabal, de Murcia.

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