Don de gentes

Diego Muñoz: «La vida es una broma del destino»

Vive desde niño en Torrente (Valencia) pero es un enamorado de Águilas, a donde vuelve todos los veranos.

13.08.2017 | 19:02
Diego Muñoz: «La vida es una broma del destino»

Águilas. 1969. El aguileño Diego Muñoz es un recién llegado al mundo de la poesía, donde lucha por abrirse un hueco desde 2015 tras la publicación de su libro ‘La herida del tiempo’. Acaba de publicar su segunda obra de poemas, ‘Del alba al ocaso’, la cual ha presentado hace unos días en Águilas.  «Estamos en la vida por puro azar. Es una broma del destino que nos ha puesto aquí», afirma.

Se confiesa más ateo que agnóstico y la muerte es uno de los temas recurrentes en su poesía. Estudió para Técnico de Imagen y Sonido empujado por su otra gran pasión, el mundo del cine. Ha trabajado como cámara y mezclador en la televisión de Torrente o cargando camiones como mozo de almacén. En la actualidad está en el paro y quiere abrirse un hueco en el mundo de la poesía tras la publicación de su segundo libro, Del alba al ocaso.


Has empezado tarde a escribir poesía, ¿n0?
La vocación literaria me viene desde los años ochenta. Comencé escribiendo guiones para cine, que es mi otra gran pasión. Cuando los enseñaba me decían que mi estilo era prosa poética, por lo que cada vez fui derivando más hacia la poesía. He publicado dos libros de poemas, el primero en 2015 junto a mi gran amigo, el abogado Luis Hernández; y el segundo, Del alba al ocaso, que precisamente ha sido editado por él y también es el autor del prólogo.

¿Cuáles son los temas que inspiran tu poesía?
Escribo sobre todo al desamor, al desengaño, al paso del tiempo y a la muerte... esos se podría decir que son los pilares de mi poesía. Tengo poca paciencia para escribir. De hecho, mi poema más largo no tiene más de un folio y medio y fue precisamente el que le dediqué a mi pueblo, Águilas.

¿Temes a la muerte?
Temo más al paso del tiempo, pero no a la muerte, es algo que nos tiene que llegar. La muerte es la causa de que la gente se aferre a las creencias y a las religiones. Yo soy más ateo que agnóstico. Estoy convencido que no hay vida detrás de la muerte. Cuando se acabó, se acabó. Estamos en la vida por puro azar. Es una broma del destino que nos ha puesto aquí.

¿Para quién escribes?
Yo escribo básicamente mis sentimientos, imágenes que me vienen o frases que me llegan a la cabeza, y es lo que plasmo en mis libretas. Puedo ir tan tranquilamente andando por la calle y encontrar la inspiración de repente. Soy muy audiovisual, también me inspira el cine y mis poemas bien podrían ser letras de canciones. Soy fanático de los cantautores Aute, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Serrat, Sabina, Luis Pastor, Pablo Guerrero y un enamorado de los poemas musicalizados de Paco Ibáñez.

¿Te gustaría volver a vivir en Águilas?
Ojalá, y fuese por encontrar faena aquí, todo depende de eso. Ahora estoy preparando un programa de radio en Valencia, Horas de cultura en la Estación Canalla de Radio Bost, donde hablaremos de cine, teatro, literatura y poesía a partir de septiembre. La radio me encanta y me dijeron que tenía buena voz para el doblaje y la locución.

¿Para cuándo un próximo libro?
No tengo obsesión por publicar, no es algo que me quite el sueño. Tengo más poemas escritos, eso sí. De momento me quiero centrar en la próxima presentación de mi último libro en Valencia y participar en eventos de lectura de poemas. Este año he aprovechado y he vuelto a Águilas con motivo de La Playa de los Libros, donde he estado como espectador. El verano próximo quiero participar como escritor.

DE PUÑO Y LETRA

La tierra llamaba con intensidad a sus dardos para que se clavaran en su alma humedeciéndola.
 

Grafoanálisis. El espíritu inquieto de  Diego le impulsa a menudo a acelerar la resolución de las cosas que le apasionan, incluso restando importancia a algunos detalles que a la larga pueden ser cruciales. Bajo tal excitación, su típica visión de conjunto se ve por lo general esquematizada, como si redujera todo a su esqueleto básico. En tal caso, llega a desarrollar una arrolladora habilidad para sintetizar los procesos y aprovechar el tiempo y el esfuerzo al máximo posible, lo cual no es otra cosa que la otra cara de su natural sobriedad y gusto por lo esencial de las cosas. Pablo Alzuagaray. www.consultoresgrafologos.com

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