Don de gentes

Michele Sabah: "Usamos a los hijos como arma arrojadiza"

Esta psicóloga uruguaya, aunque afincada en la capital de la Región, forma parte del colectivo 'Acción Poética Murcia' y colabora llenando de versos los rincones de la ciudad

16.07.2017 | 18:37
Michele Sabah toma un baño.
Color: Rojo

Música: Cantautores

Película: Mi vida sin mí, dirigida por Isabel Coixet

Comida: Sushi

Libro: El guardian entre el centeno de J. D. Salinger

Un deseo: Viajar

Chiste: – ¿Hipocondríaco yo? ¡Pero si es la única enfermedad que no tengo!

Montevideo (Uruguay). 1974. Con seis añitos vino a Alicante, más tarde estudió COU en EE UU y volvió a
Murcia a cursar Psicología. Separada, madre de Víctor y Pedrito, está llenando las paredes de Murcia y sus pedanías con hermosísimas frases cargadas de significado a través del colectivo social ´Acción Poética Murcia´ al cual pertenece. 'Sin poesía... no hay ciudad' es una de sus frases."Voy a inventar un nuevo concepto, la ´psicopoesía´", asegura.

Tras acabar sus estudios de Psicología y Logopedia, «impulsada por mi madre», montó un despacho en Puente Tocinos, «que me fue muy bien», después trabajó como psicóloga en un colegio-cooperativa. En la actualidad pasa consultas en un despacho, con otros profesionales, en el murciano barrio de San Antón. Al mismo tiempo participa activamente, junto a otras nueve personas, en el colectivo social Acción Poética Murcia con quienes lleva la poesía a la calle, donde han pintado cientos de frases con mensajes optimistas. «Mi favorita es: 'Sucederás... lo sé'».

¿Qué tipo de consultas psicológicas demandamos los murcianos?
A mi despacho me llegan principalmente consultas infantiles, problemas de conducta, de aprendizaje, de retraso en el lenguaje como dislalias o disgrafías. Los que más me llegan son casos de niños de padres separados. Los pequeños acusan especialmente esta situación. En mi caso, también separada, creo que puedo ayudarles mucho.

¿Qué síntomas presentan los hijos de padres separados?
Nos dan constantes llamadas de atención, enfrentamientos con los padres, fracaso escolar. Tras la entrevista con los padres sólo hay una solución, terapia, terapia, terapia. El problema es que los padres quieren recetas que den resultados rápidos y la terapia que se requiere es un proceso largo y continuado. Si no cumplen las indicaciones caemos en la disciplina incoherente. Hay que cumplir todas las pautas o el trabajo no vale para nada. En muchas ocasiones los padres utilizan a los hijos como arma arrojadiza, como instrumento para hacer daño. He tenido casos de madres que creen que sus hijos son de su propiedad y hasta me han llegado a pedir informes para deslegitimar a un padre a quien ni siquiera conozco.

¿Os ha afectado la crisis?
Por supuesto que sí, antes de la crisis la gente acudía a la consulta mucho más. Ahora se ahorra en algo fundamental como es la Psicología. Por eso los profesionales tenemos que andar reinventándonos, trabajar e otros terrenos como con discapacitados, en campamentos y hasta en la hostelería. Es muy preocupante la falta de trabajo en el sector. Aunque la figura del psicólogo se está reconociendo cada vez más en el sistema sanitario apenas salen oposiciones para nosotros.

Háblanos de tu faceta poética.
Me encanta mi aportación al colectivo social Acción Poética Murcia. Armando Alanís fue quien decidó llevar la poesía a los muros de los barrios marginales de Monterrey en México. Gracias a la invitación de mi amiga Celes Abellón participé en pintar mi primera frase en Los Pájaros, el ateneo huertano: «Sin poesía... no hay ciudad». Seguimos unas normas como pintar siempre de día, negro sobre blanco y evitar temas como política o religión. Hemos escrito unas 150 frases.

¿Psicología o poesía?
Uno de mis proyectos pendientes es escribir un libro sobre ´psicopoesía´, un concepto que me acabo de inventar y que no es ninguna tontería. Una frase poética nos puede ayudar a reflexionar sobre cosas de la vida, ayudar a nuestra autoestima. «Si juzgas mi camino, te presto mis zapatos».

De su puño y letra

Grafoanálisis. Es posible que Michele se considere a sí misma mucho más apasionada y afectiva de lo que en realidad los demás perciben de ella.  También es posible que suela considerarse íntimamente más coherente y sensata de lo que da a entender a los demás: tras la poesía puede que esconda un sentido común rotundo que busca suavizar. Se deja entrever en su firma que concede una mayor importancia a su propia individualidad que a su procedencia familiar, propio de personas que se han hecho a sí mismas y siguen en su propia 'autoconstrucción', lo cual les llena de sano orgullo. Pablo Alzuagaray www.consultoresgrafologos.com

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