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Nono I, el justiciero del UCAM

El UCAM rescata un insípido punto en el minuto 81 gracias al gol del extremo tras asediar al Mirandés en la segunda mitad - Los locales se adelantan merced al tanto de Jona, pero seis minutos de pájara permiten a los visitantes voltear el marcador tras dos errores de Biel Ribas

03.10.2016 | 08:35
Nono I, el justiciero del UCAM

En la segunda vuelta de la pasada temporada, dos futbolistas con el apodo de ´Nono´ coincidían en la plantilla del UCAM Murcia. Para diferenciarles, se otorgó el sobrenombre de Nono I y Nono II a ambos futbolistas, aunque solo uno de ellos ha seguido formando parte del plantel universitario, ahora en Segunda División.

Este es Nono I, el extremo David González Plata, que pese a no contar con los minutos de los que sí disponía en Segunda B, sigue haciendo honor de ese calificativo que servía para diferenciarle. En el caso del encuentro de ayer, se le puede añadir una distinción más que hace honor a su afán por impartir justicia en el marcador y seguir erigiéndose como un verdadero líder dentro del vestuario del UCAM.
Ayer, frente al Mirandés, acudió al rescate de los suyos para firmar la igualada en un partido que su equipo no merecía perder. Es por ello que su afición así se lo reconoce en cada oportunidad que tiene de hacernos disfrutar sobre el campo.

Y es que el choque de ayer no dispensó el mejor de los resultados para los locales, pero el duelo entre el UCAM Murcia y el Mirandés ofertó goles, disparos al palo, ocasiones y muchas alternativas a lo largo de los noventa minutos, especialmente para el conjunto universitario. La visita del equipo burgalés, cuarto clasificado e invicto tras ocho jornadas de Liga, era una auténtica prueba de fuego para los pupilos de José María Salmerón.

Y es que si se le puede adjudicar algún ´pero´ al UCAM, este se establece a partir de dos aspectos: el primero, una pájara de seis minutos, entre el 35 y el 41, que sirvió al Mirandés para echar por tierra el gran trabajo de los universitarios durante el resto del partido; el segundo, dos errores protagonizados por el guardameta local, el mallorquín Biel Ribas. Ambas son dos cuestiones que influyeron en el devenir del partido, pero que no tienen por qué hacerlo en el resultado de toda una temporada.

Yendo por partes, en el primer tiempo el UCAM ofreció unos compases iniciales de superioridad fundamentada desde atrás. En el centro del campo, Kitoko, Tito y Juande contenían con mucho trabajo sucio el intento de creación desde atrás del Mirandés, un equipo especial en Segunda cuyo técnico, Carlos Terrazas, apuesta por un esquema 3-4-3 especialmente inusual en el fútbol actual –más aun sin carrileros–.
Los visitantes sufrían para elaborar, y el trivote universitario se hartaba de recuperar balones y salir con velocidad por los costados. El tridente compuesto por Jona, Natalio y Vicente demuestra hasta la fecha que es el más eléctrico e incisivo de los que ha optado por elegir José María Salmerón en este inicio del curso.

El UCAM avisaba sin contemplaciones de sus voraces intenciones. Kitoko, en una jugada en la que el centrocampista belga controló el esférico dentro del área y estrelló el balón en el poste, metió el miedo en el cuerpo al conjunto visitante. También Natalio, que remachó en el segundo palo un buen saque de esquina que se encargó de salvar casi sobre la línea el centrocampista rojillo Maikel Mesa. Eran los preámbulos de una jugada bellísima en la que intervinieron hasta seis jugadores del UCAM.

Vicente, en la zona izquierda de la línea divisoria del campo, combinó con Tito para salvar la posesión. Ahí apareció Juande para oxigenar y cambiar el juego radicalmente hacia la derecha, donde el incombustible Tekio surgió como un misil. El lateral aterrizó en el vértice del área para combinar con Natalio, que desde ahí, puso el balón templado en el punto de penalti para que Jona remachara de cabeza anticipándose al central Fran Cruz. Un chicharrazo con todas las letras en mayúscula.

Sin embargo, al sobrepasar la media hora, toda esa vorágine de buenas sensaciones experimentadas por el UCAM en el partido, y que rubricaban el gran momento que vive todo el plantel, se esfumaron con una facilidad terrorífica. La desconexión duró los últimos diez minutos de la primera parte, pero se resume en tan solo seis. En el 35´, un saque de esquina botado por Kijera en el que Biel Ribas no atina a atrapar el balón dentro del área pequeña, cayó en la cabeza de Guarrotxena. Tekio salvó en línea de gol, pero el defensor Fran Cruz apareció para culminar la obra y firmar el empate.

El desangro prosiguió dos minutos después, momento en el que Kijera estampó el balón en el travesaño con un disparo potente desde unos 23 metros de la portería de Biel Ribas. Aunque el culmen de los despropósitos tuvo lugar en el 41´. Biel Ribas, francamente habilidoso en el juego de pies, ofreció una cesión para el jugador visitante Néstor. El pivote rojillo sorteó a Juande tras recoger el cuero en tres cuartos de campo, y con un lanzamiento poco colocado y escaso de potencia, batió a un descolocado Biel Ribas que vio como el balón pasaba raso por su lado. La primera parte del meta mallorquín fue para olvidar. Aunque al final del encuentro, Ribas podría resarcirse.

El UCAM saboreó el KO, pero supo levantarse tras el descanso. Poco a poco, los locales volvieron al juego de los primeros minutos, y aunque el partido se resquebrajó en el centro del campo, los golpeos por banda de los universitarios fueron constantes. Al menos una decena de centros desde la derecha de Tekio y Collantes, muy activo tras saltar al césped en la segunda mitad, presagiaban el tanto del empate. Jona no consiguió hacerlo tras un débil testarazo que se marchó directo a las manos de Sergio Pérez; Natalio, con un disparo desde la frontal con mucha rosca, tampoco lograba tirar la puerta abajo tras ver como Pérez realizaba una estirada soberbia. Pero, paradojas del destino, el gol del empate no surgió desde una zona que el UCAM se hartó de explotar.

Un viejo conocido al rescate

Nono, que peleaba por cada balón como si fuera el último y desbordaba por la izquierda, apareció en el 81 para recoger el balón en la frontal y ejecutar un lanzamiento ajustadísimo hacia la base del palo imparable para Sergio. El ´11´ universitario demostró que sigue siendo vital para un equipo al que defiende a capa y espada.

Pero hubo tiempo para más. El Mirandés, sin vocación ofensiva en el segundo tiempo, realizó una última intentona. Fue cuando Provencio se sacó un latigazo lejano en el que Biel, esta vez sí, cumplió con lo que se espera de él. Se estiró ágilmente para desviar el peligro. Y justo antes del pitido inicial, Góngora tuvo su momento de gloria con un golpe franco directo perfecto para su zurda pero que terminó por rozar el travesaño.

El UCAM, que contó con un desacertado Biel Ribas en el día de ayer, debe de tener memoria. Y es que el meta mallorquín, cabizbajo tras su actuación frente al Mirandés, no necesita recordar que el equipo alarga la racha de partidos sin perder hasta un número de siete gracias a él. Solo hay que rememorar partidos como los de Valladolid o Mallorca. Si el UCAM está en mitad de tabla es, en gran medida, gracias a sus paradas salvadoras.

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