Nuestro golf

Las reglas del golf enganchan

Juan Carlos Aguado y Alberto Sánchez compaginan desde hace muchos años su profesión con el hobby del arbitraje en torneos, donde se encargan de que "todos los jugadores tengan las mismas ventajas y desventajas"

22.07.2016 | 04:00

«Solo el diez por ciento de los jugadores se han leído el libro de reglas del golf y, de ellos, en torno al dos por ciento lo entienden y lo llevan a la práctica». A esta conclusión ha llegado Juan Carlos Aguado Pastor tras sus muchos años ejerciendo de árbitro de la Federación de Golf de la Región de Murcia. Juan Carlos ha compartido con Alberto Sánchez Escobar muchas jornadas de arbitraje y ambos coinciden en que la mayoría de jugadores confían en los consejos de otros más experimentados, que a su vez actúan por costumbre. Tanto es así que a veces, cuando los árbitros les explican lo que hacen mal y corrigen sus malos hábitos, se sorprenden.

No hay un error común en el que suelan fallar los amateurs, simplemente «fallan en todo», comenta Alberto entre risas, aunque casi siempre sin mala fe: «La mayoría de las veces no hay mala intención detrás de una regla mal interpretada, incluso a veces el jugador perjudica su juego por desconocimiento de alguna regla que le pueda beneficiar. Si una bola de tenis se va fuera de la línea unos centímetros es out, y nadie lo discute, pues en el golf es igual. Sin embargo, a veces parece que los jugadores no le dan a las reglas la importancia que merecen».

Juan Carlos es director de una autoescuela y Alberto, comercial de maquinaria industrial. Ambos compaginan desde hace muchos años su profesión con el hobby del arbitraje. Alberto comenzó por inquietud, cuando jugaba no tenía consciencia de saber a ciencia cierta si estaba haciéndolo correctamente y sintió la necesidad de saber más y, al mismo tiempo, que donde él jugara todos tuvieran la misma posibilidad de ganar en las mismas condiciones. «De eso se trata, de que todos tengan las mismas ventajas y desventajas y no se dé un premio injustamente porque alguien no se ha anotado un golpe. En los exámenes para ser árbitro siempre sale el típico jugador que le pega muy bien a la bola, pero cuando se mete en problemas no lo soluciona de acuerdo a las reglas y, si los hubiera solucionado de acuerdo con las reglas, esa tarjeta no hubiera sido tan buena y haría más golpes», comenta Juan Carlos.

Muchas veces han arbitrado juntos, casi siempre para torneos de la Federación. En el resto de campeonatos esporádicamente reclaman la existencia de árbitros, aunque por desgracia son los menos. La figura del árbitro es importante en un campeonato, los más multitudinarios debieran contar con ellos para velar por el juego limpio. De momento están en el ámbito territorial y les gustaría pasar al nacional pero son conscientes de que los torneos a los que tendrían que ir les quitarían mucho tiempo ya que pueden ser en cualquier punto de España y durante varios días. Sin duda es vocacional y pasan como mínimo 10 horas en el campo. «Al final te enganchas con las reglas, igual que te enganchas al golf, te gusta jugar conforme a las reglas, por eso te hacer arbitro», asegura Juan Carlos.

Los jugadores de golf son muy respetuosos con los árbitros, como reconoce Alberto: «La gente es correcta en general y saben que desconocen las reglas, nos preguntan, al final todos entienden y aceptan si hemos tenido que penalizar a alguien». «La diferencia con el árbitro de fútbol es que a ellos los insultan desde la grada y a nosotros nos insultan después en la cafetería», bromea Juan Carlos.

Últimamente están de moda los medidores de distancia y GPS. Hay quien piensa que agilizan el juego, pero tanto Juan Carlos como Alberto no están de acuerdo ya que, según su experiencia, realmente lo retrasa. Después de haber medido el golpe, la mayoría de la gente tira por intuición o lo que ha medido no le ha valido. Está bien para un profesional en la vuelta de entrenamiento, pero para el resto del juego no.

También cuentan la anécdota de un jugador que en el tee de salida midió varias veces la distancia al hoyo, desde varios ángulos. Juan Carlos estaba ya con el cronómetro a punto de llamarle la atención, el jugador dedujo que la bandera estaba a 150 metro y tiro con un hierro 5, haciendo 40 metros. En el segundo golpe sucedió algo similar, lo que nos hace plantearnos para qué quiere el medidor. Ambos se quedaron con las ganas de decirle: «Caballero, cuando este usted a 40 metros, mida y tire».

La conclusión de esta entrevista con estos dos sabuesos del campo fue una frase esclarecedora que pronunció Juan Carlos: «El jugador piensa en el resultado y no en el juego, y el resultado es consecuencia del juego y las reglas son parte del mismo».

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