FC Cartagena

Del abismo a la resistencia

Hace un año el FC Cartagena se debatía entre el descenso y la supervivencia mientras que ahora afronta una etapa de estabilidad, con las garantías de un proyecto esperanzador para el primer equipo y de unas bases que aseguran su futuro

11.05.2016 | 00:30

Tal día como hoy hace un año, el FC Cartagena acababa de lograr el triunfo ante el Real Jaén en la penúltima jornada de liga y se agarraba a un clavo ardiendo, el de la última jornada, para tratar de mantener la categoría. En ese momento Manolo Palomeque, entrenador del equipo, decía que eran unos afortunados por poder jugar en su campo la supervivencia en Segunda B. El técnico era optimista pese a las adversidades de una temporada llena de sinsabores, impagos, mentiras, deserciones y ante un abismo que se figuraba cada vez más real.

Tal día como hoy, Paco Belmonte y su grupo de inversores no las tenían todas consigo. Habían 'alquilado' el club hasta que se supiera si los jugadores eran capaces de dejar al conjunto en la categoría. Todo se jugaba a una carta, por lo que, a tenor de lo visto durante el año en curso, las esperanzas no eran muchas y la realidad dictaba otra cosa de la que todos esperaban. El club se debatía hace 365 días entre la supervivencia o la muerte; entre el averno y la esperanza, por lo que la angustia a un futuro oscuro estaba muy presente en esta entidad, que precisamente en 2015 cumplía 20 años de existencia.

Otras expectativas

Ahora, un año después, un 11 de mayo de 2016, las cosas se ven de otro color. Desde el club se insiste en muchas ocasiones en que la memoria debe ir más allá del anterior o el siguiente encuentro de liga, que la perspectiva hace a todos valorar las situaciones y decidir qué se ha hecho bien o mal.

Hoy el FC Cartagena afronta una etapa de ilusión, en la que la garantía de continuidad y la idea de un futuro duradero es mucho más real. Ahora que la entidad está a un partido de finalizar la temporada –en la que el equipo no ha cumplido las expectativas de meterse en la fase por el ascenso–, todo es mucho más llevadero. Se habla sobre todo de fútbol. El primer equipo tiene la garantía de un entrenador contrastado para la temporada próxima, que ha demostrado en este último tercio de la temporada que puede dar muchas alegrías a la sufridora afición albinegra.

Además, el club ha empezado a planificar el año próximo con un grupo de jugadores, los actuales, que serían muy válidos para Monteagudo en la campaña 2016/2017, a tenor de lo visto en las jornadas precedentes.

Paco Belmonte, propietario y presidente de la entidad, ha conseguido encauzar el proyecto deportivo con el acierto de la contratación del entrenador albaceteño y además le ha servido para validar a un grupo de jugadores que, llegados en el mercado de verano, no habían ofrecido garantías suficientes antes de la 'era de Monteagudo'. Además, el mandatario, junto a Sánchez Breis y el expresidente Deseado Flores, ha conseguido un acuerdo con los acreedores y un plan de pagos que se alargará durante años y facilitará saldar las deudas que tenían comprometida la supervivencia de la entidad. Cierto es, dicho sea de paso, que se ha contado con la voluntad negociadora de todos los acreedores y la de inversores que han ayudado a Belmonte y los suyos a que el dinero haya fluido en momentos determinados para cerrar las negociaciones.

Mientras que los dirigentes han trabajado para no caer en un despeñadero, otros como Isidoro García, han logrado que el proyecto de los equipos base tome impulso y se convierta en una realidad poco a poco. El Algar, filial del equipo, está muy cerca de entrar en la promoción por el ascenso a Tercera división, un objetivo que se marcó desde el arranque de la temporada. En el caso de lograrlo, supondría que el Cartagena B –un equipo formado por jóvenes cartageneros menores de 23 años– tuviera también opciones –es primero en la Primera Territorial– de escalar hasta Preferente.

Unas bases estables

A ello hay que añadir que el acuerdo de filialidad que arrancará el 1 de julio con Ciudad Jardín, garantiza que el FC Cartagena no necesitará recurrir a equipos externos para la filialidad obligada por la Federación de Fútbol. El club tendrá un equipo por categoría, desde alevines, infantiles, cadetes y autonómico, que además contarán con entrenadores cualificados, como Paco Sánchez –juveniles y mayores– y Juanmi para los más pequeños –de alevines a cadetes–. El FC Cartagena se garantiza, además, una instalación –campo de césped artificial–, donde sus equipos puedan entrenar y jugar semanalmente y no andar buscando un emplazamiento cada semana como ha venido sucediendo este año con el Cartagena B.

En un año, en estos 365 días, la situación ha girado 180 grados y por fin se ha llegado a un final de temporada sin pensar en qué va a acontecer en el mes de junio. Desde la desilusión de Paco Gómez por no ascender en la temporada 2012/2013, el FC Cartagena no había vivido momentos de tanto equilibrio en lo institucional, económico, social y, sobre todo, deportivo.

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