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Cura de humildad en Santiago

El UCAM, sin tensión ni solidez en ninguna faceta del juego, se lleva otro severo y merecido correctivo ante un Obradoiro que lucha por salir del descenso - Vítor Faverani reaparece en un equipo que se complica mucho el objetivo de jugar el play off

24.04.2016 | 01:37
Maric Aleks lanza a canasta ante la oposición de Faverani.

El UCAM Murcia mantuvo la lastimosa dinámica de la pasada jornada y volvió a caer ante un equipo inferior sobre el papel, pero que demostró mucho más empaque y determinación ante la importancia del partido, mientras que los de Katsikaris rozaron el ridículo y quedaron lejos de parecer un aspirante digno a los puestos de play off.

Y es que el Obradoiro, luchando por eludir el descenso, abusó sin compasión de un UCAM Murcia que de nuevo dio la sensación de que iba a ganar el partido por pura inercia, sin trabajarlo. Para cuando se vino a dar cuenta, iba veinte puntos abajo, y entonces entraron las prisas y la ansiedad, que mal entendidas acabaron por sepultar cualquier opción.

Ni un ápice de solidez en la defensa y el rebote, permitiendo al Obradoiro recuperar un balón tras otro y rebotear ofensivamente por pura falta de tensión. La actuación murciana fue indignante también en ataque, que difícilmente puede resultar efectivo sin una base consistente atrás que dé confianza. El paupérrimo porcentaje de tiros (de campo y libres) dio una buena muestra de ello, al igual que la sonrojante paliza que acabó llevándose el equipo (88-69) que le obliga a tener que ganar los cinco partidos que quedan si quiere cumplir su ambicioso objetivo.

La diferencia de intensidad y concentración entre ambos equipos fue palpable ya en el tramo inicial del partido. El Obradoiro completó una puesta en escena muy seria, con control del rebote y efectividad en defensa, además de la virtud de buscar la opción más dañina en ataque para minar la resistencia murciana.

Porque Bendzius abusó de Rojas y Kelati, por dentro y por fuera, aprovechando sus centímetros inteligentemente. Maric, Brown y Caloiaro presentaron batalla a la rotación interior murciana, en la que Antelo y Faverani dejaban destellos en ataque pero no eran capaz de imponerse en la batalla de la pintura.

Pero, siendo el UCAM un equipo que vive de su efectividad en el triple, la mayor diferencia fue que el Obradoiro ni dejó al Murcia posicionarse cómodamente tras la línea de tres puntos, mientras que Katsikaris tuvo que optar por la zona ante las puñaladas de tres puntos de Bendzius y McGrath. Tras los primeros diez minutos, la superioridad gallega era patente en el marcador (26-13).

En el segundo cuarto la indolencia murciana en el rebote, dando lugar a varios rebotes ofensivos del Obradoiro, permitía a Obradoiro mantener, aunque reducida, su ventaja en el marcador, a pesar de que Cabezas y Faverani se entendían para darle vida al ataque visitante (34-26).

Pero la deficiencia del UCAM en el tiro exterior seguía siendo un lastre importante (2-11), a la vez que McGrath tiraba de experiencia y calidad con 4 puntos consecutivos desde la larga distancia.

La defensa murciana había mejorado, sobre todo con la zona que mantuvo durante todo el segundo cuarto, pero el UCAM no consiguió recortar todo lo que debiera por errores de concentración como el que, al filo del descanso, acabó con un balón robado de las manos a Radovic por parte de Caloiaro y que dejó al descanso el marcador en un más diez redondo para los locales (40-30). La clave para el UCAM Murcia estaba en igualar el nivel de concentración e intensidad que había puesto sobre la mesa un Obradoiro que se jugaba el todo por el todo de cara a la permanencia.

Pero tras el descanso Koleshnikov dejó en evidencia la defensa del UCAM Murcia con 4 triples consecutivos prácticamente regalados por el rival. El 11-0 de parcial resultante destrozó completamente todas las esperanzas de remontada murciana (54-32), ya que la inercia conseguida por el ruso se transmitió tanto a sus propios compañeros (con McGrath, Caloiaro y Hawks enchufándose al partido) como al UCAM Murcia, que mantuvo sus paupérrimos porcentajes en el tiro e incluso vio cómo el nerviosismo hacía presa de su juego hasta convertir el parcial en un paseo para los de Moncho Fernández, que ya mantenían con comodidad ventajas de más de veinte puntos (66-44).

Para el último cuarto, el partido estaba ya completamente decidido, la moral del UCAM Murcia destrozada. El parcial del cuarto ridiculizaba a los de Katsikaris (29-14), que deambulaban por la cancha gallega a la espera de que los diez minutos restantes no ampliaran el tremendo castigo al que estaba siendo sometida su indolencia (69-44).

El Fontes do Sar disfrutaba viendo como su equipo daba la cara en un momento delicado ante un UCAM Murcia que pareció de todo menos un aspirante a los puestos de privilegio de la Liga Endesa. En los minutos de la basura, Obradoiro mantuvo con comodidad el colchón mientras los visitantes hacían más bien poco incluso para maquillar el marcador, dejando claro que el propósito de enmienda que necesita este equipo quedará como mínimo para la próxima jornada.

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