Baloncesto

Un UCAM irreconocible

El técnico griego se muestra muy crítico: «No hemos tenido intensidad, ni rebote, y hemos defendido mal»

18.04.2016 | 04:00
Un UCAM irreconocible

Un UCAM Murcia irreconocible cedió en casa ante el Manresa en un encuentro que, como todos, se podía perder, pero no de la manera que lo hizo el conjunto de Katsikaris, con una falta de concentración y actitud escandalosa para un equipo que aspira a la zona noble de la Liga Endesa.

Si los catalanes hubieran hecho al menos un gran partido, el sabor de boca sería diferente para todos los seguidores murcianos, pero es que el equipo dirigido de Ibon Navarro destiló un aura similar a la del UCAM Murcia ayer, pero aprovecharon inteligentemente la dinámica del encuentro y encontraron la confianza para rendir cuando tocaba y anotar cuando dolía.

Sin eficacia en defensa y viendo como en multitud de ocasiones los visitantes anotaban bandejas sin oposición debajo del aro. Sin control alguno del rebote en canasta propia y ajena. Sin plan ofensivo ni acierto, derivado de la falta de seguridad que destilaba la pobre defensa y tiros mal seleccionados, con soluciones improvisadas, a excepción de un Sadiel Rojas que se echó el equipo a las espaldas ofensivamente en varias fases del partido. Para colmo, el trío arbitral se contagió de la tónica del encuentro y tomó demasiado protagonismo en varias fases del encuentro hasta que se les fue el partido de las manos.

Un cóctel que dejó a la grada frotándose los ojos, poco acostumbrada este temporada a ver actuaciones como esta, que parecían cosa del pasado.

Pero ya el primer cuarto fue un auténtico despropósito por parte de los dos equipos, con unos pobres porcentajes que se tradujeron en que a los cinco minutos de partido el marcador reflejara un raquítico 5-6. Al menos, la defensa hasta ese momento había sido correcta, pero bajó sus prestaciones a partir de ese momento y permitió a Manresa arrancar tímidamente gracias a errores de bulto que acababan en bandejas debajo del aro sin oposición.

El UCAM, por suerte, mejóró levemente en ataque y pudo mantenerse pegado en el marcador (12-13), pero en general era Manresa el equipo que parecía llevar la voz cantante y el ritmo dentro de la mediocridad general del encuentro. El UCAM había perdido desde muy pronto su identidad en defensa y estaba dejando hacer a un equipo joven y talentoso, el de Manresa, que necesitaba justo esto para ganar inercia y confianza de cara al resto del encuentro (17-18).

En el segundo cuarto no cambió nada el panorama para los locales, que seguían siendo un total desastre en ambos lados de la cancha, incluso con la participación del nuevo fichaje, Moreira, que entró con ganas pero estuvo completamente perdido. En defensa, los universitarios llegaban tarde a todo, por dentro y fuera, y parecían incapaces de sacudirse con el paso de los minutos la falta de concentración con la que habían llegado al partido de la tarde de ayer.

En ataque, sólo Benite tuvo momentos de cierta brillantez y responsabilidad y tiró de un equipo que, por primera vez esta temporada, parecía carente de plan y propósito, lo que resultaba ciertamente sorprendente por poco habitual esta temporada.

El parcial avanzó con el UCAM Murcia manteniéndose al acecho, puesto que Manresa no estaba por la labor de morder a un rival que le permitía todo. Un equipo con más carácter a estas alturas hubiera destruido completamente a los murcianos. Por suerte, los visitantes no tenían esa tarde y no eran capaces de despegarse (31-32).

Pero, a raiz de una deportiva señalada a Cabezas, que llegó muy tarde a hacer falta a Foster (como era habitual para todo el equipo en el día de ayer), el desastre se hizo todavía mayor, ya que los árbitros se impregnaron del tono de mediocridad general y empezaron a pitar a diestro y siniestro, con razón y sin ella, hasta que se echaron al público del Palacio de los Deportes encima. Para cuando hubieron acabado Manresa había aprovechado el favor y había estirado su ventaja (33-41), con el UCAM, de momento, siendo incapaz de ofrecer una respuesta medianamente coherente y yéndose a los vestuarios aturdido y con la necesidad de dar un giro de 180 grados a su juego.

Pero todavía tenían pendiente los árbitros parte de su cuota de protagonismo para el inicio de la segunda mitad, y trataron de tomar las riendas con tan escaso éxito que el partido se les fue completamente de las manos. Una nueva antideportiva en contra, seguida de una técnica a Katsikaris, mantuvieron a los de Manresa en la decena de puntos de ventaja a pesar del arranque de Rojas, entonces el único con el carácter necesario para asumir responsabilidades en ataque y además acertar (10 puntos en el parcial).

Por lo demás, nadie se enteraba de nada, lo que tenía justificación por parte de Moreira, nuevo en el equipo, pero no en el resto.

Con esa falta de calidad defensiva, reboteadora y ofensiva, el milagro era que el equipo murciano fuera sólo diez puntos abajo en el marcador (41-51) y eso significaba que con un poquito más por parte del UCAM quedaban posibilidades, ya que Manresa no le iba a la zaga a los murcianos en cuanto a calidad ofensiva.

De hecho, en cuando el conjunto local aumentó un puntito su intensidad (que no calidad) en defensa recuperó terreno con relativa facilidad (y con Rojas convirtiendo dos triples consecutivos) y se puso en disposición clara de atacar el partido en el último cuarto a pesar de todo (54-57).

Pero los de Katsikaris, inexplicablemente, no mantuvieron la inercia para los que quedaba de partido. El equipo estaba viciado, envenenado por su propia falta de actitud, y permitió que en un abrir y cerrar de ojos, con canastas inverosímiles (por fáciles para el rival), volvieron los diez puntos de ventaja para un Manresa que no estaba haciendo nada del otro mundo, sólo aprovechar los regalos murcianos (54-64).

Sólo Rojas, que seguía conviertiendo, era capaz de levantar a una grada que por lo demás se había quedado petrificada, silenciosa e incapaz de creerse que su equipo estuviera haciendo aguas por todas partes, y menos en el Palacio (63-70).

Los últimos coletazos locales los acalló Simon con un triple con el que selló la victoria manresana, por segunda vez esta temporada, y preparó el terreno para cerrar un capítulo nefasto en la historia del UCAM Murcia esta temporada, a pesar de que dos triples de Campazzo al final maquillaron el resultado (73-75).

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