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ElPozo sangra por la misma herida

El conjunto murciano, que llegaba al partido clave por la puerta grande tras eliminar en semifinales al Barça, cae en la final de la Copa de España ante Inter, a pesar de adelantarse en el marcador, y alarga su sequía de títulos de las últimas temporadas

14.03.2016 | 00:21
ElPozo sangra por la misma herida

La Copa de España vuelve a volar lejos de Murcia. ElPozo perdió ante Inter en la final de la Copa de España, esta vez por 2-1, en un encuentro intenso y muy igualado y en el que los de Duda se mostraron como un equipo muy serio durante el primer tiempo pero como un conjunto desordenado en el segundo, algo que marcaría el devenir del choque. Porque la escuadra murciana saltó a la pista como un bloque que se adelantaría en el marcador pero que se fracturaría al principio del segundo acto, un error que un rival de la entidad de Inter nunca perdona, y más en una final, y que fue suficiente ventaja para que los de Jesús Velasco regresen a Madrid con otro trofeo. ElPozo, de esta manera, alarga su sequía de títulos, ya que los de Duda solo han ganado dos supercopas en las últimas tres temporadas.

La derrota de ayer también impidió que ElPozo pudiese cerrar una herida que arrastraba desde hacía dos años, cuando cayó con un gol de Batería en el último segundo en una final que también es recordada por el enfrentamiento de Duda con los árbitros y con José María García, incidentes por los que el técnico fue suspendido con un castigo de ocho encuentros.

El 'clásico' arrancó con una acción que sería el preludio de la intensa batalla que se avecinaba, y es que un codazo de Rafael a José Ruiz, que hizo sangrar al cierre catalán, fue el acto inaugural de una final que tuvo a ElPozo como equipo dominador del primer tiempo. Si bien ese periodo estuvo caracterizado por la igualdad, la escuadra murciana se mostró con más claridad de ideas en ataque y, apoyada por una defensa que mantuvo a los de Jesús Velasco jugando relativamente lejos de un Fabio que volvió a hacerse gigante con varias paradas de mérito, sostuvo el mando de un encuentro muy intenso.

Ambos conjuntos se cargaron de faltas llegados al ecuador del primer acto, y las acciones antes vistas en que los jugadores se buscaban e iban al choque se frenaron por temor a un doble penalti que pudiera desequilibrar la balanza a favor del rival.

ElPozo, que tras un comienzo en el que Inter se mostró más suelto, se había hecho con el control del esférico, dando pausa cuando lo creía necesario y aumentando la velocidad cuando su rival se desesperaba. Pero aunque los madrileños dispusieron de varias oportunidades que no lograron materializar al igual que los murcianistas, y a pesar de que todo indicaba que el marcador se mantendría a cero cuando los jugadores enfilasen el camino a vestuarios, los de Duda se adelantarían en el luminoso a diecisiete segundos del final al transformar Bebe un doble penalti que puso todo de cara para los de la capital del Segura.

Sin embargo, todo cambió al inicio del segundo acto. Inter salió enchufado mientras su rival, algo desconcentrado, parecía estar todavía celebrando el gol conseguido. Y eso fue suficiente para que los de Jesús Velasco le dieran la vuelta a la final con dos tantos casi consecutivos obra de Ortiz y Ricardinho. En mitad del caos en que había convertido Inter el choque, ElPozo se había desorientado y el equipo madrileño había logrado pescar en río revuelto.

Las circunstancias que pueden acontecer durante un partido son infinitas. Muchas de ellas no están reflejadas en la pizarra del técnico, y son los propios actores de la película los que deben reinventarse según lo que suceda sobre la pista o lo que refleje el marcador. Y salir descentrado es un error que no puede cometerse en una final. Aun así, quedaba mucho tiempo para volver a encauzar el encuentro. Pero el partido ya era de ida y vuelta y se había vuelto a encender, una situación en la que los de Jesús Velasco siempre se han mostrado más cómodos que los de Duda. En un choque desquiciado, con muchas faltas y un mayor desorden, suele imponerse Inter. Y a eso estaba conduciendo la final el conjunto madrileño que, ya por delante en el marcador, sabía que era su rival el que debía arriesgar. Todo se complicaba para el equipo murciano, que cometía su quinta falta faltando diez minutos para el final que hacía que Duda se desesperase en la banda.

Los minutos transcurrían con los de Velasco frenando el partido y sabiendo que su contrincante no podía hacerle falta mientras que ElPozo adelantaba sus líneas en pos de hacerse con el control de un choque que comenzaba a acercarse a su fin. Fabio seguía sosteniendo a los suyos, pero que los de Duda no pudieran hacerse con el mando del encuentro, cuando éste terminaba, no generaba buenas sensaciones. Se habían hecho tímidamente con la pelota, pero no con las ocasiones. A tres minutos de la conclusión, saltó Lima como portero-jugador para, en superioridad, buscar un empate a la desesperada.

Sin embargo, la efectividad fue esquiva a un equipo que supo sufrir en cuartos y supo remontar en semis ante el Barça, pero que a la hora de la verdad y cuando todo se decide, volvió a sucumbir al sufrir un momento de falta de concentración cuando lo tenía todo a favor. Es el peor recuerdo que se trae ElPozo a Murcia: saber que lo tuvo en su mano y que, al final, se le volvió a escapar otro título a manos de su eterno rival.

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