Real Murcia

Una renuncia incompleta

En la carta enviada por los herederos de Jesús Samper en la que trasladan su voluntad de ceder todas las acciones de Gestora Deportiva Murciana al propio Real Murcia no se incluye su predisposición a condonar la deuda que el club tiene con las empresas del madrileño

02.02.2016 | 00:46

Veinticinco días después de conformarse el nuevo consejo de administración del Real Murcia y de comunicarse la renuncia como consejeros de todos los familiares de Jesús Samper, fallecido el 18 de diciembre, los herederos del máximo mandatario murcianista, sus hijos Gonzalo y Patricia, decidieron cumplir con la palabra que habían dado a principios de enero y firmar un documento en el que, por un lado, se comprometen a votar a favor de la ampliación de capital y, por otro, trasladan su voluntad de ceder las acciones del Real Murcia que actualmente ostenta Gestora Deportiva Murciana por «un precio símbolico» en el momento que se resuelva todo el proceso de la herencia. Además, siguiendo la intención de su padre, tal y como publicó el 18 de diciembre esta redacción, también aclaran que no concurrirán a la ampliación de capital. La carta, que se conocía desde el pasado viernes y que ayer fue publicada por el Real Murcia en su página web, llegó a las 15.10 horas a través de un correo electrónico, aunque también se recibirá por conducto notarial.

Esta decisión, que se ha alargado más de la cuenta por los propios titubeos de un Gonzalo Samper que no era capaz de tomar el mando pese a que unos días después de la muerte de su padre ya tenía sobre la mesa todos los pasos a seguir para desvinvularse del club, ha permitido convocar la Junta General de Accionistas del 13 de marzo, en la que se aprobará una ampliación de capital por valor de cinco millones de euros y con la que se pretende que el murcianismo pase a tomar el control de un club huérfano desde el fallecimiento de Jesús Samper.

Pero el nuevo consejo de administración, que venía trabajando en la firma de ese documento desde pocas horas después de conformarse y que, según se lee en la carta, habían solicitado por escrito el 13 de enero, ha visto como su solicitud se ha quedado a medias. Y es que, aunque han conseguido que los hijos de Samper, que han decidido ir a inventario antes de aceptar la herencia, se comprometan a aprobar como poseedores de la mayoría de las acciones del Real Murcia la próxima ampliación de capital y muestren su voluntad para ceder todos los títulos al propio club, en los puntos incluidos en la carta dada a conocer ayer no aparece por ninguna parte la predisposición de Gonzalo y Patricia Samper a condonar la deuda que la centenaria entidad tiene con las empresas de las que su padre era titular y que ahora pasarán a sus propias manos. Esa cantidad se divide en dos partes, una incluida en el propio concurso y que aparece como deuda subordinada –solo se pagará en el momento que se haya abonado el 100% de la deuda al resto de acreedores– y otra que se ha ido generando desde el año 2010 hasta la actualidad.

Pese a que los herederos habían dado su palabra de que perdonarían una cifra que podría ascender a los quince millones de euros han preferido modificar el documento de renuncia que a principios de enero tenían en sus manos para redactar uno nuevo –el enviado el pasado viernes– y en el que solo se incluye la cesión de las acciones «a favor del propio Real Murcia si es legalmente factible o bien del tercero o terceros que el club nos indique».

Una decisión a la que ninguno de los consejeros del conjunto grana ha hecho referencia en sus últimas intervenciones en los medios de comunicación y que, pese a que han definido como «un logro» lo conseguido de los herederos de Samper, supone una pequeña derrota en sus planes. Sobre todo si se tiene en cuenta que algunos de los nuevos integrantes del principal órgano del Real Murcia, especialmente los representantes de la Asociación de Accionistas Minoritarios, siempre habían exigido esa condición antes de ocupar el sillón en el consejo que ahora tienen y que venían buscando desde que se constituyeron como grupo, aunque, sabedores de que ese cargo era una utopía durante el mandato de Samper, su mirada siempre estuvo puesta en la Fundación, tal y como afirman personas que en esos años han partipado en reuniones con Pablo Baeza y sus compañeros en la AAMRM.

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