FC Cartagena

La encrucijada de Belmonte

El dueño del Cartagena sopesa si un relevo en el banquillo alentaría una mala temporada, aunque entiende que el finiquito de Víctor y la llegada de otro técnico provoca un agujero en las arcas del club y un cambio en su discurso de proyecto a largo plazo

26.01.2016 | 00:44

El dueño del FC Cartagena se encuentra en una disyuntiva después de que los rumores respecto al relevo en el banquillo hayan ido cobrando fuerza conforme los malos resultados se han ido agolpando en el haber del conjunto cartagenerista. Víctor Fernández, tal y como hemos recordado en alguna oportunidad anteriormente, es una opción que llega al club albinegro avalado sobre todo por Paco Belmonte, quien pretende que el emeritense abandere un proyecto a dos años como mínimo.

Sin embargo, los malos resultados no ligan con la paciencia en esto del mundo del fútbol, de ahí que el empresario murciano haya criticado al equipo y tirado alguna que otra piedra al hablar del trabajo de su entrenador, porque no entiende estos volantazos en el juego que practica el conjunto dirigido por el exfutbolista.

El pasado domingo, tras la derrota ante la Balona, Belmonte aseguraba no entender cómo ocurría esto de una jornada para otra y le iba a pedir explicaciones al entrenador para ver qué versión le daba. Ayer no se produjo la reunión, hoy puede que se vean las caras unos y otros y analicen, desmenucen, aclaren y arrojen algo de luz a los motivos por los que este FC Cartagena camina en la parte media-baja de la clasificación.

Ayer ni los propios dirigentes eran capaces de responder a la pregunta de si Víctor va a seguir ligado a la entidad o esta misma semana recogerá sus cosas y se marchará para casa.

Y es que la encrucijada en la que Paco Belmonte se ve ahora hace que las cosas se valoren de otra manera. Ha aprendido que lo ideal es saber marcar los tiempos en este tipo de crisis, algunas situaciones ha vivido él en segundo plano –como periodista– para saber cómo hay que actuar en estos momentos.

El finiquito de Víctor es un escollo complicado de asumir, porque el técnico tiene contrato este año y el próximo. El club está en concurso de acreedores y no se puede permitir un desajuste económico de esta magnitud. El administrador concursal Ramón Madrid habrá aconsejado a Belmonte que tenga paciencia y espere.

Además, echar al técnico supone dar un paso atrás en el discurso que ha abanderado el dueño, cuando ha dicho una y otra vez que su proyecto es a largo plazo y que Víctor es la persona destinada a lograr cotas mayores en un tiempo no muy lejano.

Por otro lado, no actuar de inmediato supone generar cierto caldo de cultivo peligroso, que repercutiría también en la estabilidad de la entidad, al no tomar medidas contundentes cuando las cosas van mal. Eso sí, la llegada de un entrenador nuevo nunca asegura que todo acabe arreglándose de forma inmediata.

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