Segunda Divisón B. Real Murcia

El crédito del '9' se tambalea

Los graves errores de Carlos Álvarez desde el inicio de Liga, que han impedido al Real Murcia cerrar encuentros con más facilidad, generan más dudas en la figura del delantero, pese a que José Manuel Aira sigue apostando por su titularidad e incluso defendiéndolo públicamente

21.10.2015 | 04:00
Carlos Álvarez se lamenta tras fallar una ocasión el domingo ante la Balompédica Linense.

­El puesto de delantero en el Real Murcia, una posición en la que subes a los altares o desciendes a los infiernos dependiendo del acierto y la efectividad, hace ya unas cuantas jornadas que comenzó a perder bastante crédito, concretamente desde que el pasado domingo, la remontada ante el Linense, sirviera para comprobar que el preferido de José Manuel Aira para jugar de ´9´, el asturiano Carlos Álvarez, lleva más de un mes con mucha irregularidad en sus números y lo que es peor, ha acumulado cuatro fallos tan graves y de bastante envergadura que han quedado marcados a fuego en la retina de unos aficionados que cada semana se lo piensan menos para mostrar su malestar con la toma de decisiones del exjugador del Leganés.

La última acción que confirmó las malas caras que hay en Nueva Condomina con el atacante grana ocurrió el domingo ante el Linense. A los diez minutos, con cero a cero en el marcador y el Murcia con su rival entre las cuerdas, Álvarez hizo que más de uno se llevara las manos a la cabeza al mandar fuera de la portería un cabezazo, con el portero ya batido gracias a un centro medido de Sergio García, que se marchó fuera sin ir tan siquiera entre los tres palos. Aquí se apagó el asturiano, y clara lo que se dice clara, no volvió a disfrutar de ninguna más.

Y es que la efectividad de Carlos Álvarez se ha visto resentida en muy poco tiempo, teniendo en cuenta que es uno de los jugadores con más minutos a sus espaldas, aunque su promedio goleador está en horas bajas. Aunque el máximo goleador de la plantilla actualmente es Gorka Azkorra con cuatro tantos, lo cierto es que Carlos Álvarez tiene tres dianas en su cuenta particular, números que no serían ni mucho menos preocupantes, de no ser porque el casillero del futbolista ovetense podría estar más cerca de la decena si hubiera tenido mucha más calma de la que muestra habitualmente. De hecho, son muchos los aficionados que ya se han dado cuenta de que últimamente Álvarez juega con mucho nerviosismo para desempeñar un puesto en el que hay que tener la mente más fría que en otras demarcaciones.

Sin embargo, si la ocasión tan clara desperdiciada el domingo conllevó algún silbido desde la grada, no fue tampoco porque el público se la tenga jurada, ni mucho menos, al asturiano, puesto que la cosa viene de unas jornadas atrás.

El choque ante el Melilla de la quinta jornada, una semana después de conseguir la primera victoria del curso ante el Betis B, fue el escenario donde Álvarez comenzó a demostrar una prisas que no le sientan bien. Con el partido con 2-0 a favor y superado el minuto noventa, Álvarez tuvo la oportunidad de cerrar el encuentro, aunque en esta ocasión pensó demasiado y el remate salió extraño, sin fuerza y directo a las manos del potero.

Dos jornadas después, en la séptima, de nuevo en Nueva Condomina, Álvarez hizo algo que fue como un jarro de agua fría para el público del coliseo grana. Primer minuto de partido ante el Linares, error de la defensa local bien aprovechado por el murcianista y cuando se plantó solo delante del meta rival, lo de siempre, balón al cuerpo del portero. El encuentro contra los de Jaén no solo es que pudo quedar sentenciado antes de llegar a los sesenta segundos de juego, es que nadie tuvo después en sus botas una ocasión tan clara como la del asturiano. En Cádiz fue la siguiente vez que dejó patente que no tiene el punto de mira fino, ya que nada más volver de vestuarios, con los granas ganando por la mínima, pudo haber dado el estocazo final de haber superado al exgrana Alberto Cifuentes en otra acción de mano a mano contra el portero rival, una faceta de Álvarez que está poniendo nerviosos a algunos aficionados, que no al entrenador en ningún caso, ya que José Manuel Aira ha dejado patente que no aplica el mismo rasero con todos los jugadores. Si Luis Enrique Martínez, el entrenador del Barcelona, dijo en su turbulento inicio en la entidad culé cuando decidió sentar a Messi por llegar tarde de una concentración con Argentina que «no puedo tratar a todos mis jugadores por igual, ya que es algo que no hago ni con mi familia», no iban muy desencaminadas sus palabras respecto al discurso actual de Aira.

Cuando el entrenador fue preguntado por las dos semanas que lleva el centrocampista Armando fuera de las convocatorias, Aira le dio un tirón de orejas y explicó que al murciano «le está costando tomar buenas decisiones». Y tenía razón. Sin embargo, cuando le preguntan por las ocasiones que falla Carlos Álvarez y si Azkorra, el pichichi del equipo, está por delante del asturiano, su entrenador saca los dientes y dice que «aquí nadie está por delante de nadie».

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