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Distinto campo, ¿misma encerrona?

El Real Murcia se reencontrará mañana con el San Roque cuatro años y medio después del partido en el que los granas sufrieron la brutalidad tanto de los jugadores locales como de los aficionados

26.09.2015 | 04:00
Distinto campo, ¿misma encerrona?

Lepe no es un municipio que evoque buenos recuerdos para el Real Murcia y sus aficionados. Y es que pocos pueden olvidar lo que ocurrió allí en abril de 2011. Pese a la victoria del conjunto entrenado por Iñaki Alonso (0-2), los jugadores murcianistas tuvieron que sufrir todo tipo de salvajadas durante los 90 minutos que duró el choque. Este domingo, los futbolistas ahora entrenados por José Manuel Aira se reencontrarán con el San Roque, aunque en esta ocasión tendrán la ventaja de jugar en un escenario distinto, el estadio Ciudad de Lepe, donde será difícil que se vuelvan a ver imágenes como las que se presenciaron cuatro años atrás en el Campo Municipal de Deportes, instalación en la que los aficionados prácticamente sobre el césped lanzaron todo tipo de objetos e insultos a los integrantes del equipo murciano.

Era la jornada 32 del campeonato liguero en el Grupo IV y el Real Murcia llegaba lanzado después de cinco victorias consecutivas y una 'manita' al Ceuta en Nueva Condomina (5-0), pero mantener la racha costó más de lo esperado, no por el buen hacer del San Roque de Lepe, al que Iñaki Alonso había denominado como el 'mini Dream Team', sino por la dureza de unos jugadores locales que conforme pasaban los minutos se fue trasladando a la grada.

Los peor parados de uno de los choques más bochornosos que ha vivido el Real Murcia en los últimos años fueron Miguel Albiol y Carles. Ambos sufrieron en sus piernas la brutalidad de los futbolistas entrenados por Sergio Lobera. Dos duras entradas dejaron KO a los murcianistas. El ahora entrenador de las bases granas tuvo que abandonar el terreno de juego cuando apenas habían transcurrido 26 minutos, mientras que el centrocampista valenciano se marchaba en el minuto 63 después de ser 'cazado' por Pereira, quien le provocó un esguince severo de grado 3.

Pero Carles, en el momento que era sustituido, vivió una escena todavía más ilógica, y es que mientras que era trasladado por la banda en camilla tuvo que soportar como los aficionados leperos le lanzaban a la cara todo tipo de líquidos e incluso le escupían a la vez que le insultaban.

El colegiado no quedó al margen de lo que se estaba viviendo en el Campo Municipal de Deportes. De hecho, Alfaro y Pereira fueron expulsados por roja directa, lo que obligó a su equipo a afrontar los últimos minutos del encuentro con nueve futbolistas. Además, el árbitro de aquel encuentro, Cuesta Ferreiro, también fue contundente en la redacción del acta, dejando señalados no solo a los futbolistas sino también a los aficionados.

«En el minuto 67 se lanzó, estando el juego detenido, un vaso de plástico vacío y lleno de varios cubitos de hielo hacia el entrenador del Real Murcia, rebotando previamente en el techo del banquillo visitante sin llegar a alcanzarle», redactaba el colegiado, que a continuación explicaba que tras este incidente había avisado «al delegado de campo para que por megafonía se indicase que el público se abstuviese de tirar objetos al terreno de juego». La amonestación verbal no surtió efecto sobre los hinchas del San Roque. «En el minuto 70 se lanzaron varios trozos de ladrillo sobre mi asistente número 2, impactando uno de ellos en su muñeca izquierda sin tener que ser asistido y sin causarle lesión aparente», se añade en el acta.

Todos esos incidentes, que además se pudieron ver por televisión, causaron la indignación de los responsables del Real Murcia, que en un primer momento pidieron esas imágenes para levantar una queja formal, aunque posteriormente la entidad grana prefirió no tomar ninguna medida y dejar que fuera la Guardia Civil de Lepe la que se encargara de informar a la Delegación del Gobierno. Antiviolencia fue finalmente la encargada de sancionar duramente a 7 aficionados leperos con multas de 3.500 y 4.000 euros. Además, el juez de Competición apercibió de cierre el campo del San Roque.

El domingo, a las cinco de la tarde, los granas regresarán a Lepe, aunque cambiará el escenario tras el traslado del conjunto local a un nuevo estadio con mayor seguridad en las gradas. Lo que está por ver es si los leperos prepararán la misma encerrona que en 2011 dejó a los murcianistas con dos jugadores lesionados y con las piernas de otros como Pedro doloridas por la dureza de las faltas.

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