Fútbol. Segunda B
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La crisálida enseña las alas

El Real Murcia consigue su segundo triunfo consecutivo en un partido en el que deja un buen sabor de boca en ataque y aumenta su contundencia en defensa

21.09.2015 | 04:00
La crisálida enseña las alas

«Hemos acertado en los momentos claves, pero nos ha faltado la calma necesaria para marcar más goles»

  • De la misma que manera que José Manuel Aira, el entrenador del Real Murcia, no ha querido darle tintes dramáticos al mal inicio liguero de sus jugadores, lo cierto es que el preparador leonés tampoco quiso venirse arriba tras las últimas dos victorias consecutivas. Primero porque Aira no es de los que sacan pecho a las primeras de cambio y segundo porque no servirán de nada las alegrías conseguidas ante el Betis B y el Melilla si no hay continuidad en los buenos resultados: «Lo mejor de todo es que hemos tenido el acierto necesario para golpear al rival en momentos claves del partido, aunque a partir de este momento nos ha faltado mucha calma y tranquilidad para haber marcado más goles».
  • De esta manera Aira, que nunca ha tenido un discurso para nada arrogante, dejó entrever que quedan muchas cosas por mejorar antes de comenzar a pensar en cotas más altas. El mensaje de Aira, cargado de autocrítica tanto para sus jugadores como para él, llega con todo el sentido del mundo, ya que de nada servirá la reacción que han tenido sus jugadores tras un comienzo totalmente distinto al esperado, salvo que se logren mantener los resultados positivos en el tiempo-
  • «Me da rabia porque hemos estado cerca de hacer el tercer gol y encima el rival, salvo en un par de acciones a balón parado, apenas nos ha inquietado. Los dos últimos resultados nos deben servir para que tengamos más confianza en nosotros mismos. Ojalá logremos alargar los dos ratos en los que hemos conseguido divertir y entretener a nuestro público, pero yo siempre sigo lo mismo. Agradezco de corazón a todos los que vienen a vernos y a apoyarnos y nuestra obligación no es otra que ofrecer algo de la calidad suficiente como para cada vez vengan más aficionados a ver al Real Murcia», explicó el técnico leonés en un momento de su comparecencia de ayer tras la victoria ante el Melilla.
  • Sobre los cambios de dos de los jugadores más destacados ayer, Germán Saenz y Sergio García, Aira desveló ante los periodistas que «los dos me pidieron el cambio, y encima es lo que quiero, que avisen cuando no puedan más y sean justos con sus compañeros». Sobre el hecho de haber terminado por primera vez con la portería a cero en cinco jornadas de Liga, el máximo responsable del banquillo murcianista explicó que «debe de ser una cuestión importante para nosotros y que encima debe servirnos para que todo el equipo tenga más solvencia».

Cuando observamos revolotear a nuestro alrededor a una mariposa, pocos, pudiendo disfrutar de sus colores y de su anatomía, desperdiciamos el tiempo pensando en cómo ese ser tan bello ha llegado hasta ahí, cuál ha sido su proceso de metamorfosis. Porque, aunque no parezca posible, todo empieza con un huevo, del que nace una oruga, que posteriormente pasa a dormitar en una crisálida hasta finalmente transformarse en una hermosa mariposa. Un proceso lento, posiblemente duro, por momentos aburrido, pero del que no están pendientes cientos de ojos nerviosos, muchos, entre ellos los de una servidora, de periodistas con poca paciencia.

No se preocupen. No se han equivocado de sección. El fútbol comienza ahora al igual que la metamorfosis del Real Murcia comenzó ayer ante el Melilla. En la quinta jornada liguera llegó la segunda victoria consecutiva y los primeros síntomas para soñar con una bonita mariposa.
José Manuel Aira, como si de una crisálida se tratase, sigue con su proceso, ajustando piezas, buscando colores, desarrollando las alas. El triunfo de hace una semana no paralizó al leonés. Los cambios volvieron a sucederse ayer. Germán Sáenz disfrutaba de su oportunidad y Javi López era ´condenado´ a la grada. Lo que no variaba era el esquema. Dos delanteros continuaban destacando en el entorno.

El técnico sigue acercándose. Los colores empiezan a dejarse ver entre la seda del capullo. También las alas de Sergio García o las antenas de Chavero. El cántabro y el catalán son parecidos. No le atraen las ataduras ni los periodos de reflexión. Andan de frente. El primero gustó frente al Betis B y se regustó ayer. De momento la banda izquierda ya lleva sus iniciales. El segundo empieza a tener amigos. Apenas cincuenta segundos tardaron ambos en demostrarle a Aira que para marcar hay que llegar. El ex del UCAM cogió el balón y lo desplegó como si de la alfombra roja de la gala de los Oscar se tratase. El gesto lo agradeció Sergio García que se vio delante del portero y con la seguridad suficiente para lograr su primer gol con la camiseta grana.

Algunos aficionados, teniendo en cuenta lo temprano del partido, ni se habían sentado en sus butacas. No protestaron. Solo ver el 1-0 en el electrónico ya valía la pena.

No acabó ahí el Real Murcia. Al contrario de lo ocurrido ante el Villanovense hace tres semanas, los granas mantuvieron la concentración y siguieron mirando el área contraria. Les faltó paciencia en el centro del campo, posiblemente porque el jugador que mejor interpreta esa palabra estaba en el banquillo (Rafa de Vicente) y de momento, teniendo en cuenta la alergia de Aira por ese término, no se le espera, pero lo suplieron con intensidad atrás y detalles por delante. Sergio García se sentía como pez en el agua y Germán intentaba seguir el ejemplo de su compañero para ganarse la titularidad. El único que ayer parecía no encajar era Azkorra, la cotización de sus acciones cedieron algunas posiciones en el parqué.

Todo lo contrario que Satrústegui y Jaume. Por primera vez aportaron seguridad. Cerraron la grieta. Especialmente el navarro, que se mostró fuerte y acertado. Contundente para meter miedo a los tímidos delanteros del Melilla. Fernando lo agradeció. Apenas tuvo trabajo. Sus pulsaciones se mantuvieron constantes durante los noventa minutos.

En el área contraria sí se iban sucediendo las acciones. El color grana dominaba en el ambiente. Ni Carlos Álvarez (6´) ni Azkorra (7´) aprovechaban la inspiración de Sergio García, tampoco Pumar, que enviaba fuera después de una buena combinación con el cántabro. El que sí quiso sumarse al baile del exfutbolista del Eibar fue Germán. Era su primer partido como titular en liga y no estaba dispuesto a dejar escapar la oportunidad de celebrar un gol pese a ser desplazado a la banda derecha. Lo hizo al saque de un córner. Sergio se disfrazó de Albiol y el canario de Acciari. Muchos vivieron un ´deja vu´ cuando vieron el balón abrirse hueco por el primer palo camino a la red.

Solo habían transcurrido 39 minutos de juego y nadie miraba el reloj. Los rumores y los resoplidos de la grada dejaban paso a la placidez de una mañana tranquila y a la curiosidad por saber cuál será la imagen definitiva de la mariposa que se esconde dentro de la crisálida diseñada por Aira.

El 2-0 y el paso por vestuarios no sentaron bien a los granas. Posiblemente por la falta de costumbre, el equipo se relajó y el centro del campo, muy desnudo por la presencia de Carlos Álvarez y Azkorra arriba, lo notó. El Melilla aprovechó la falta de contundencia y de continuidad para intentar abrir hueco por la banda derecha, donde Chupe se empecinó en empujar a los suyos, pero por algo los melillenses todavía no han ganado un partido en lo que va de temporada. Como todos los equipos a lo largo de un encuentro, su oportunidad llegaba en el minuto 59. Mahanan batía a Fernando, pero el colegiado, guiado por su asistente, anulaba el tanto por fuera de juego.

Visto lo visto, Aira buscó tranquilidad en el banquillo. Arturo era el elegido para fortalecer el centro del campo. Pero a los cuatro minutos de saltar al césped, el de Abarán ya había cabreado a su ´jefe´. El murciano cogía un balón en el medio y decidía marcarse una jugada personal, aunque en el momento decisivo los susurros de su demonio superaron a los de su ángel de la guarda. Tenía opciones. Una de ellas la de Sergio García a su izquierda. Pero el canterano se empecinó en destacar, en ganarse un titular por la vía rápida, y optó por la decisión menos acertada. Se la jugó y se dio de bruces con la realidad o con el cuerpo de un defensor del Melilla. A Aira, en la banda, se le revolvían todos los demonios.

Isi, al que el preparador grana sigue viendo como un revulsivo, y Rafa de Vicente saltaban a continuación para oxigenar a un equipo que había pedido presencia por el bajón físico dado por Sergio García y Germán. Ambos, según confirmaba Aira en rueda de prensa, pidieron el cambio desfondados por el esfuerzo. Con Isi regresaron las chispas y el Real Murcia continuó intentándolo hasta el último suspiro. El ciezano, a pase de Carlos Álvarez, dispuso de una ocasión para lucirse y para guardar en la videoteca, sin embargo Dani Barrio adivinaba su intención y desviaba su vaselina. El asturiano tampoco pudo engordar su cuenta goleadora. Ambos tendrán que esperar. Como también nos frotamos las manos los que preferimos la belleza de las mariposas a la fealdad de las orugas.

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