Fútbol. Segunda B
Marbella31Real Murcia

 

Una mezcla intragable

Los graves errores defensivos y la ausencia de propuesta de juego llevan al Real Murcia a sufrir un gran varapalo en el primer partido de la temporada

23.08.2015 | 00:40
Armando da un pase ante un rival.

Noventa minutos nunca han sido tan significativos. El Real Murcia no solo descubrió de primera mano la realidad del Grupo IV, que nada tiene que ver con el I, sino que además se empeñó en encadenar defectos hasta el punto de poner en bandeja la victoria a un Marbella que incluso hoy seguirá pensando que fue demasiado fácil para ser realidad.

Las caras nuevas en el once titular –ayer cinco– no paliaron los problemas que ya condenaron a los murcianistas en muchos partidos de la pasada campaña y que tiene que ver sobre todo con la falta de futbolistas determinantes en el centro del campo y capaces de poner criterio e inspiración. Pero es que a esa característica que parece imposible de solucionar se unió en esta nueva etapa unos fallos defensivos imperdonables para un aspirante al ascenso e impropios de un equipo entrenado por un técnico más preocupado en el equilibrio y la estabilidad atrás, lo que se volvió a ver con la titularidad de la pareja Armando-Guilló, que por el ataque.

Ni el murciano ni el ilicitano consiguieron conquistar el centro del campo para mandar un mensaje al rival, y sin guía en la zona clave Javi López, Chavero y Carlos Álvarez deambularon por el césped rezando para controlar alguno de los pelotazos enviados por los defensas. Solo Isi, el futbolista más en forma y más inspirado de los murcianistas, intentó acelerar buscando la meta de Jon Villanueva, pero esas pequeñas pinceladas apenas sirvieron para generar una llegada de peligro que acabó con un cabezazo de Javi López a las manos del portero.

Sin ningún fútbol por parte visitante, los locales comenzaron a dar pasos hacia adelante y, aprovechando los continuos errores y despistes defensivos del Real Murcia, a asustar a Fernando, que en el minuto 15 veía como Gerrit enviaba fuera un disparo inmejorable. Pero el gran regalo para los andaluces llegaría a la media hora de juego. Los fallos granas fueron cayendo como fichas de dominó. Pumar, ese futbolista que tiene el cartel de titularísimo colgado al cuello desde que aterrizase en Murcia, demostró su poca visión al dejar demasiado hueco en la banda izquierda para que los andaluces metieran el balón cómodamente al centro del área, donde Añón prácticamente sin oposición ante la mirada de Jaume Sobregrau.

Pero para que todos los fallos no cayeran del lado grana, el central Edy decidió nivelar la partida con un mal despeje que permitió a Carlos Álvarez controlar el esférico y colocarse solo delante del meta Villanueva, hasta ese momento inédito. El asturiano definió a la perfección para poner el empate a un gol en el marcador y meter a su equipo en un partido que hasta ese momento se veía más bien negro.

Sin embargo las celebraciones duraron más bien poco. Concretamente dos minutos, el tiempo que tardó Gabi Ramos en poner de nuevo en ventaja al Marbella. En una falta escorada y más cercana al centro del campo que al área, los jugadores granas se confiaron tanto que dejaron que Gabi Ramos entrara como un rinoceronte en una cacharrería para rematar con toda su potencia un balón que también pilló a Fernando entre dos mares. Fue un auténtico jarro de agua fría para un Real Murcia débil y perdedor en cada batalla por el balón.

De lo que podía haber sido el 2-2 se pasó al 3-1 definitivo. El Marbella volvía a aprovechar un contragolpe para lanzar a Fabiani, que encontró en Tomás Ruso a un auténtico amigo. El central falló por partida doble. Primero no despejó la pelota y a continuación se dejó ganar la partida por el delantero, que ya dentro del área y cuando prácticamente Fernando le tenía bien cubierto el espacio vio como el defensa murcianista, no conforme con su desacierto, le desequilibró con una falta que el colegiado señaló como penalti y expulsión.

Fernando adivinó el disparo pero no pudo hacer nada para evitar que el tercer tanto subiese al marcador. Como casi siempre, el Real Murcia, ya sin seguir las estrictas normas impuestas por su entrenador, se lanzó a la desesperada y disfrutó de buenos minutos, mostrándose como un equipo inexistente y peligroso. Carlos Álvarez tuvo otro mano a mano, aunque en esta ocasión se estrelló con el portero. Ya no había nada que hacer. El primer plato de la temporada salió a José Manuel Aira incomible.

"Debemos ser más contundentes, porque los tres goles eran evitables"

Un centenar de aficionados del Real Murcia no quisieron dejar solo al equipo grana en su estreno en la temporada 15-16, en la que al volver al Grupo IV favorece la presencia de seguidores en los campos. La ilusión por ver a los suyos acabó en decepción por la contundente derrota y sobre todo por la imagen dejada por los de Aira durante gran parte del encuentro.

Al suspenderse el desplazamiento organizado por la Federación de Peñas, los murcianistas prefirieron viajar en sus propios coches para poder quedarse a pasar el fin de semana en Málaga, donde estos días celebran sus fiestas.

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