FERNANDO SÁNCHEZ
El Barcelona B le ha tomado esta temporada la medida al FC Cartagena y si ya goleó a los albinegros en el partido de la primera vuelta, que supuso la salida del equipo del que era su director deportivo y que diseñó la plantilla, Ángel Quirantes, los jugadores de Eusebio Sacristán también pasaron ayer por encima de los cartageneristas repitiendo el resultado de la jornada tres (4-0).
En ambas ocasiones el golpe resultó demasiado duro para un equipo que parecía haber resurgido de la mano de su nuevo entrenador, Carlos Ríos, pero que ha vuelto a las andadas con tres derrotas consecutivas y, lo que es peor, mostrando un imagen de conjunto indolente que apenas tuvo ocasiones de marcar.
Pese a la derrota, los albinegros siguen a tres puntos de la zona de salvación, que marca el Villarreal B, aunque el resto de equipos se marchan en la tabla y el Alcoyano que los precede en la clasificación ya tiene una ventaja de seis puntos. Lo que hace que los conjuntos de la zona de peligro se hayan descolgado peligrosamente y que la lucha por salvar la cabeza sea, ahora mismo, cosa de cinco equipos.
El partido comenzó con un mazazo para el Cartagena, ya que cuando sus jugadores todavía no se habían asentado sobre el Miniestadi, un campo que por cierto es muy similar al suyo, ya que el Cartagonova se inspiró en el estilo arquitectónico de éste para su construcción hace ahora 24 años, el filial azulgrana se adelantó con un gran gol de Deulofeu en la que era la primera ocasión del choque.
El joven futbolista de Gerona se sacó de la chistera un soberbio disparo desde la parte derecha del área de Reina para adelantar a su equipo con un tanto que dejó fríos a los futbolistas blanquinegros y que ponía de cara el choque para el filial barcelonista.
El golpe dejó muy tocados a los jugadores de Ríos, que lejos de resurgir se hundían más cada minuto que pasaba. Sólo Collantes tiraba del carro, mientras que los locales tenían el control del balón y eran los únicos que creaban peligro, demostrando que la factoría azulgrana tiene mucho futuro.
La primera ocasión para los cartageneros no llegó hasta el minuto 20, cuando Ander Lafuente realizó un flojo disparo sin peligro desde fuera del área. Carlos Ríos se movía nervioso por la banda al ver cómo su equipo no tenía mordiente.
Mientras, los jugadores del filial azulgrana se gustaban. Rafinha metía balones en profundidad ante la pasividad de la defensa visitante y Deulofeu a punto estuvo de aprovechar uno de ellos, aunque despejó con apuros el meta Reina.
En el último cuarto de hora de la primera parte el Cartagena apenas llegaba al campo del Barcelona. Tal era su inoperancia que sus delanteros apenas pisaron el área de Oier y la posesión del esférico era claramente local.
Para cerrar el círculo de la malísima primera mitad cartagenerista, el Barça B terminó el periodo como lo había comenzado, marcando. En este caso, fue Muniesa el que ponía el 2-0 para complicar más la vida al Cartagena. Deulofeu volvió a ser protagonista al botar una falta desde la frontal que Reina atajó mal y Muniesa, con valentía, empujó en la línea de gol. Parte de la culpa del tanto la tuvo la desafortunada actuación en semifallo del portero Reina, que ha dejado mucho que desear en los dos últimos partidos ligueros.
Tras el descanso, los jugadores de Eusebio Sacristán volvieron a salir con más de ganas al terreno de juego. Un brillante Deulofeu buscaba aumentar su cuenta anotadora, pero en el minuto 52 un error a la hora de disparar y poco después el hecho de que el balón se le fue por poco evitaron que siguiese su racha.
Ríos, que quiso revolucionar el equipo con seis cambios en el once inicial, movió rápido ficha e hizo dos cambios cuando aún no se había llegado al cuarto de hora de la reanudación, dando entrada a Dimas y Raimondi por Álvaro Antón y Héctor Font, aunque no sirvió para cambiar el rumbo de su perdido equipo.
Los albinegros se llenaban de impotencia, lo que les llevó a emplearse con excesiva dureza y a cargarse de amonestaciones que luego le pasaron factura, como cuando Mariano fue expulsado al ver la segunda amarilla a falta de veinte minutos. Cualquier atisbo de reacción quedó anulada. Y ya en la recta final, con el minuto 90 cumplido, Rafinha y de nuevo Deulofeu mataron cualquier susto en dos contragolpes para poner el definitivo 4-0. Un resultado que deja muy a las claras los méritos de uno y otro contendientes.